Pizza napolitana de salami casera
masa fina y crujiente
Domina el arte de la pizza napolitana de masa fina con fermentación en frío, una vibrante salsa de tomate, mozzarella cremosa y sabroso salami.
La pizza napolitana se define por sus característicos bordes altos, esponjosos y ligeramente tostados. Esta versión utiliza un proceso de fermentación lenta para desarrollar un perfil de sabor complejo y una estructura excepcionalmente ligera. Coronada con salami salado y albahaca fresca, es una auténtica clase magistral de equilibrio culinario y sencillez.
Ingredientes
- 300 g harina para pizza o harina de fuerza
- 2.5 g levadura
- 5 g sal
- 210 g agua helada
- 15 g aceite de oliva
- to taste harina de maíz (polenta)
- to taste salsa de tomate con albahaca
- to taste queso mozzarella fresco
- to taste rodajas de salami
- to taste hojas de albahaca fresca
Instrucciones
- 1Mezclar los ingredientes secos

Añade 300 gramos de harina para pizza, 2.5 gramos de levadura y 5 gramos de sal en un bol de metal. Vierte 210 gramos de agua helada para comenzar el proceso de hidratación. Empezar con agua helada es esencial para controlar la temperatura de la masa durante el amasado mecánico.
Tip: Si no tienes harina para pizza, la harina de fuerza para pan es un excelente sustituto para lograr esa textura masticable tan característica. - 2Amasar a velocidad media

Coloca el gancho para masa en tu batidora de pie y comienza a amasar los ingredientes a velocidad media. Mezcla hasta que la harina se incorpore por completo y la mezcla se transforme en una bola de masa suave y cohesiva.
Tip: Evita las velocidades altas al principio para evitar que la harina salga volando del bol y asegurar una hidratación uniforme del gluten. - 3Incorporar el aceite de oliva

Una vez formada la masa inicial, vierte 15 gramos de aceite de oliva directamente sobre ella. Cambia la batidora a velocidad alta para continuar con el amasado. El aceite enriquecerá la masa y ayudará a producir una estructura fuerte y elástica.
Tip: Añadir el aceite después de que se haya desarrollado algo de gluten asegura que no recubra la harina demasiado pronto, lo que a veces puede interferir con la formación del gluten. - 4Probar el efecto ventana

Después de amasar a velocidad alta, prueba la elasticidad de la masa estirando un trozo pequeño entre tus dedos. Debe volverse lo suficientemente fina como para ser translúcida, formando el efecto ventana sin romperse. Esto indica que el gluten está completamente desarrollado y fuerte.
Tip: Si la masa se rompe rápidamente, continúa amasando durante otros 2 o 3 minutos y vuelve a probar. - 5Dividir la masa de pizza

Coloca la masa suave sobre una superficie de trabajo limpia. Usa una rasqueta de cocina para dividir la masa en dos porciones iguales. Esta receta está diseñada para hacer dos pizzas individuales de masa fina.
Tip: Usa un movimiento de corte vertical rápido con la rasqueta para evitar tirar o romper la superficie de la masa. - 6Preparar para la fermentación

Da forma a las porciones divididas para crear bolas suaves y compactas. Colócalas en un recipiente de plástico transparente. Puedes fermentar la masa a temperatura ambiente durante dos horas, pero se recomienda encarecidamente refrigerarla al menos una noche para una fermentación en frío, logrando así un sabor y textura superiores.
Tip: La fermentación en frío permite que la levadura trabaje lentamente, creando sabores más complejos y una mejor estructura de la masa con burbujas de aire más grandes. - 7Espolvorear con harina de maíz

Una vez que la masa haya fermentado, retírala suavemente del recipiente. Espolvorea una cantidad generosa de harina de maíz amarilla sobre la superficie de la masa y en tu área de trabajo. Esto evita que la masa de alta hidratación se pegue a la superficie o a la pala de pizza.
Tip: La harina de maíz funciona como pequeños rodamientos, haciendo que sea mucho más fácil deslizar la pizza al horno sin que la masa se rompa o se pegue. - 8Dar forma a la base de la pizza

Coloca la masa sobre la superficie espolvoreada con harina de maíz. Usa tus dedos para presionar firmemente comenzando desde el centro de la masa, estirándola lentamente hacia afuera. Ten cuidado de conservar un borde elevado alrededor del perímetro para formar un borde hermoso y aireado.
Tip: Evita presionar el borde exterior; mantener el aire atrapado en el borde es lo que crea la característica corteza esponjosa de una pizza napolitana. - 9Estirar usando la gravedad

Levanta la masa con cuidado y colócala sobre el dorso de tus puños cerrados. Separa suavemente las manos y gira la masa, dejando que el propio peso de la masa ayude a estirarla más grande y delgada hasta que el centro quede casi translúcido.
Tip: Mantén los puños en movimiento y no tires con demasiada fuerza; la gravedad hace la mayor parte del trabajo por ti para asegurar un grosor uniforme. - 10Añadir la base de tomate

Transfiere la masa estirada a una pala de pizza y arregla los bordes. Coloca con una cuchara la salsa de tomate con albahaca en el centro y usa el dorso de la cuchara para extenderla en un movimiento espiral hacia los bordes, dejando limpio el borde de la masa.
Tip: Una capa fina y uniforme de salsa es clave; demasiada salsa puede humedecer la masa y evitar que se dore y quede crujiente de forma adecuada en el horno. - 11Cubrir con queso

Distribuye rodajas de queso mozzarella fresco sobre la base de salsa de tomate. Reparte el queso de manera uniforme para que se derrita de forma consistente en toda la pizza durante el intenso y corto tiempo de horneado.
Tip: Si la mozzarella está muy húmeda, sécala con palmaditas usando papel absorbente antes de añadirla a la pizza para evitar que se acumule exceso de líquido en la superficie. - 12Añadir el salami

Coloca rodajas redondas de salami sobre la base de queso fresco. Distribúyelas uniformemente por toda la pizza para asegurar que cada porción tenga un equilibrio de carne salada y queso cremoso. El calor del horno hará que el salami suelte sus aceites, aportando sabor a toda la pizza.
Tip: Si prefieres un ingrediente más crujiente, usa rodajas de salami más finas; se curvarán y se volverán deliciosamente crujientes con el alto calor del horno. - 13Hornear la pizza

Utilizando una pala de metal para pizza, desliza la pizza sobre la piedra precalentada. En un horno de pizza especializado, hornea durante aproximadamente 3 minutos y 30 segundos con la parte superior a 400°C y la inferior a 300°C. Para un horno doméstico, hornea a la máxima potencia (al menos 230°C) hasta que los bordes estén tostados y el queso burbujee.
Tip: Asegúrate de girar la pizza a mitad del tiempo de horneado para garantizar una cocción uniforme y evitar que un lado de la masa se queme. - 14Decorar con albahaca fresca

Una vez que la pizza esté fuera del horno, decórala inmediatamente con hojas de albahaca fresca. El calor residual del queso fundido y de la masa marchitará ligeramente las hojas y liberará su fragancia aromática, aportando un contraste fresco al rico salami y queso.
Tip: Añádele siempre la albahaca fresca después del horneado en lugar de antes. La albahaca fresca es delicada y se volverá negra perdiendo su sabor si se somete al calor intenso del horno de pizza.