Pizza Napolitana Casera
Masa Madre
Domina la pizza de masa madre con esta receta estilo napolitano. Una masa ligera y alveolada, coronada con mozzarella fresca o cremosa burrata.
La pizza de estilo napolitano destaca por su borde inflado y sus características manchas tostadas, logradas gracias a una cocción a altísima temperatura. El uso de masa madre aporta una profundidad de sabor y un ligero toque ácido que la levadura comercial simplemente no puede igualar. Esta receta te guía a través de un proceso de fermentación de varios días para que consigas en tu propia casa una masa mucho más digestiva y digna de las mejores pizzerías de Italia.
Ingredientes
- 500 g harina 00
- 350 ml agua
- 100 g masa madre activa
- 12 g sal
- 20 ml aceite de oliva
- 200 g queso mozzarella fresco
- 100 ml salsa de tomate
- 1 bunch albahaca fresca
- 1 whole queso burrata
- 30 g pistachos triturados
Instrucciones
- 1Alimentar la masa madre

En un frasco de vidrio, combina harina y agua con tu masa madre activa. Mezcla con una cuchara pequeña hasta que no queden restos de harina seca, formando una pasta espesa y uniforme que dará a tu masa la fuerza necesaria para subir.
Tip: Asegúrate de que la masa madre esté en su punto máximo de actividad, llena de burbujas y habiendo duplicado su tamaño, antes de usarla. - 2Mezclar los ingredientes

En un recipiente grande, mezcla el agua y tu masa madre activa. Incorpora poco a poco la harina 00 y la sal, removiendo hasta que empiece a formarse una masa irregular pero cohesionada.
Tip: Usar harina tipo 00 es fundamental para lograr esa auténtica textura napolitana, ya que tiene las proteínas exactas para una masa suave y elástica. - 3Amasar la preparación

Comienza a amasar directamente en el bol. Dobla y presiona la masa continuamente hasta que pase de ser una mezcla pegajosa y áspera a tener una consistencia mucho más lisa y elástica.
Tip: Si notas la masa demasiado pegajosa, déjala reposar unos 10 minutos para que la harina se hidrate bien y sea más fácil de manipular. - 4Incorporar el aceite de oliva

Cuando la masa haya empezado a tomar forma, vierte un poco de aceite de oliva sobre la superficie. Sigue amasando para integrar bien el aceite hasta que se absorba por completo y la masa quede muy suave.
Tip: Añadir el aceite después del amasado inicial ayuda a suavizar la miga y le da un sabor rico y sutil a la masa horneada. - 5Dividir en porciones

Pasa la masa reposada y suave a una superficie de madera limpia. Utiliza un cortamasa o rasqueta para dividirla en porciones del mismo tamaño, dejándolas listas para el levado final.
Tip: Usar una rasqueta de panadero evita que la masa se te pegue a las manos y garantiza cortes limpios y exactos. - 6Dar forma a la pizza

Coloca una bola de masa sobre una superficie espolvoreada con sémola. Con las manos, presiona suavemente desde el centro hacia afuera para llevar el aire hacia los bordes, creando esa característica corona mientras estiras la masa hasta el tamaño deseado.
Tip: Trabaja con delicadeza para mantener las burbujas de aire en el borde; así lograrás esas bonitas manchas tostadas estilo leopardo al hornear. - 7Añadir la salsa de tomate

Con ayuda de un cazo o cucharón, extiende una capa fina y uniforme de salsa de tomate sobre la masa. Hazlo con movimientos circulares para cubrirla bien, pero dejando siempre libre el borde.
Tip: No te excedas con la salsa, o el centro de la pizza podría quedar blando y húmedo durante la cocción rápida. - 8Colocar los ingredientes

Distribuye de manera uniforme hojas frescas de albahaca y trozos de queso mozzarella por toda la base con salsa. Asegúrate de que todo quede bien repartido para que el queso se funda perfecto y el sabor sea equilibrado en cada bocado.
Tip: Romper las hojas de albahaca con las manos en lugar de cortarlas ayuda a conservar mejor su aroma fresco y evita que se oxiden. - 9Hornear la pizza

Desliza con cuidado la pizza montada desde la pala enharinada hacia el horno precalentado. Asegúrate de colocarla bien sobre la piedra para que reciba un horneado uniforme.
Tip: Agita suavemente la pala de un lado a otro antes de meterla al horno para comprobar que la pizza no está pegada a la superficie.