Pizza Napolitana de Jamón de Parma
Rúcula
Descubre cómo preparar una auténtica pizza de estilo napolitano con bordes crujientes, coronada con rúcula fresca, jamón de Parma y un chorrito de aceite de oliva.
La pizza napolitana es famosa en todo el mundo por su masa suave y esponjosa, así como por el uso de ingredientes de la más alta calidad. Al añadir la rúcula fresca y las finas lonchas de jamón de Parma justo después de salir del horno, logramos un contraste espectacular entre la base caliente y el toque fresco de los aderezos. Una verdadera delicia italiana en tu propia casa.
Ingredientes
- 250 g masa para pizza
- 50 g salsa de tomate
- 80 g queso mozzarella
- 5-6 tomates cherry
- 1 bunch albahaca fresca
- 1 cup rúcula fresca
- 3-4 slices jamón de Parma
- 2 tbsp aceite de oliva virgen extra
- to taste queso rallado
Instrucciones
- 1Preparar y aplanar la masa

Toma una bola de masa previamente levada y presiónala firmemente sobre una superficie espolvoreada con harina para cubrirla de manera uniforme. Comienza a aplanar la masa presionando desde el centro hacia los bordes para ir dándole la forma de la base.
Tip: Presiona la masa con suavidad para no extraer todo el aire; esto ayudará a obtener unos bordes ligeros y crujientes al hornear. - 2Estirar la masa

Estira cuidadosamente la masa aplanada, haciéndola girar entre tus manos o sobre la mesa. Deja que la gravedad y la rotación ayuden a expandir la base de forma homogénea hasta conseguir un círculo perfecto.
Tip: No la estires demasiado en el centro para evitar que se rompa, busca un grosor uniforme en toda la base. - 3Añadir la albahaca fresca

Distribuye hojas de albahaca fresca de manera uniforme sobre la base de pizza ya estirada. Esto infusionará la masa con un aroma y sabor irresistibles desde la base.
Tip: Deja las hojas enteras o rómpelas ligeramente con las manos para aprovechar al máximo su sabor durante el rápido horneado. - 4Incorporar los tomates cherry

Reparte los tomates cherry cortados a la mitad por toda la masa, colocándolos directamente sobre las hojas de albahaca. Usar tomates frescos de buena calidad aportará un toque dulce y vibrante.
Tip: Asegúrate de que los tomates estén bien distribuidos para que cada porción tenga el mismo sabor, y así evitar que se acumule demasiada humedad en un solo punto. - 5Cubrir con mozzarella

Esparce de manera uniforme los trozos de queso mozzarella fresco sobre los tomates y la albahaca. Al hornearse, el queso se fundirá creando una capa cremosa y deliciosa.
Tip: Utiliza mozzarella fresca de alta calidad para conseguir el mejor fundido y potenciar el sabor de tu pizza. - 6Ajustar sobre la pala

Desliza con cuidado la pizza ya montada sobre una pala metálica. Tira suavemente de los bordes de la masa para darle la forma final antes de introducirla rápidamente en el horno caliente.
Tip: Espolvorea un poco de harina sobre la pala antes de usarla para evitar que la masa húmeda o los ingredientes pesados se queden pegados al introducirla al horno. - 7Hornear la pizza

Introduce la pizza en el horno de leña. Hornea a unos 360 °C o la máxima temperatura durante aproximadamente un minuto y medio, girándola frecuentemente para asegurar una cocción pareja y unos bordes perfectamente tostados.
Tip: Girar la pizza constantemente es el secreto para lograr ese característico tostado dorado y uniforme en un horno a tan alta temperatura. - 8Cortar en porciones

Una vez que esté horneada a la perfección, sácala del horno. Ponla sobre una tabla de cortar y utiliza un cortador de pizzas para dividirla en porciones iguales antes de terminar el emplatado.
Tip: Córtala mientras siga bien caliente para garantizar que el queso fundido y los ingredientes se mantengan en su sitio. - 9Añadir la rúcula

Con la pizza ya horneada y cortada, reparte una cantidad generosa de rúcula fresca sobre las porciones. El calor residual de la masa marchitará ligeramente las hojas, liberando su aroma sin llegar a cocinarlas.
Tip: Corta la pizza siempre antes de añadir las hojas frescas; de esta forma, evitarás arrastrar la rúcula al pasar el cortador. - 10Coronar con jamón de Parma

Después de colocar la capa de rúcula fresca, dispón con cuidado las finas lonchas de jamón de Parma por encima. El calor de la pizza templará un poco el jamón, lo justo para despertar sus deliciosos matices salados.
Tip: Manipula las lonchas de jamón con suavidad para que no se rompan; dejarlas caer con volumen mejora tanto la textura como la presentación visual. - 11Terminar con aceite de oliva

Espolvorea una capa uniforme de queso rallado sobre el jamón de Parma y, para finalizar, rocía un fino hilo de aceite de oliva virgen extra. Este último toque aporta un sabor afrutado que equilibra el toque salado del jamón y el ligero picor de la rúcula.
Tip: Utilizar un biberón de cocina te ayudará a controlar la cantidad de aceite, asegurando un aliño perfecto sin que la masa quede blanda o empapada.