Pizza Artesana de Prosciutto
Rúcula
Disfruta de una pizza de estilo artesanal en casa. Esta receta clásica combina una masa crujiente con rúcula fresca y finas lonchas de prosciutto.
La combinación de queso derretido caliente con ingredientes frescos y fríos hace que esta pizza sea increíblemente equilibrada. El toque picante de la rúcula cruda corta la riqueza del queso mozzarella, mientras que el prosciutto, cortado finamente, añade una profundidad salada deliciosa. Es la armonía perfecta de texturas y temperaturas en cada bocado.
Ingredientes
- 1 bollo de masa para pizza
- 1/2 cup salsa de tomate
- 1 handful hojas de albahaca fresca
- 1 cup queso mozzarella
- 2 handfuls rúcula fresca
- 4–6 slices jamón prosciutto
- to taste aceite de oliva virgen extra
Instrucciones
- 1Dar forma a la masa

Coloca la masa de pizza sobre una superficie ligeramente enharinada. Usa las yemas de tus dedos para presionar y extender la masa suavemente desde el centro hacia afuera, dándole forma circular y manteniendo un borde un poco más grueso para la corteza.
Tip: Si la masa se contrae, déjala reposar de 5 a 10 minutos para que el gluten se relaje antes de continuar. - 2Añadir la salsa de tomate

Con la parte trasera de un cucharón, extiende una capa fina y uniforme de salsa de tomate sobre la masa. Comienza desde el centro hacia afuera con movimientos circulares, dejando un pequeño borde vacío para la corteza.
Tip: Evita poner demasiada salsa para mantener la base crujiente; una capa fina es lo ideal. - 3Incorporar la albahaca

Distribuye las hojas de albahaca fresca de manera uniforme sobre la salsa. Las hojas infusionarán su aroma en la salsa mientras la pizza se hornea.
Tip: Trocea las hojas más grandes con las manos para asegurar que el sabor de la albahaca se distribuya bien. - 4Hornear la pizza

Desliza cuidadosamente la pizza preparada sobre la piedra caliente del horno usando una pala metálica. Hornea hasta que la corteza esté dorada y los bordes ligeramente tostados.
Tip: Asegúrate de que la pala esté ligeramente espolvoreada con harina o sémola para que la pizza se deslice con facilidad. - 5Retirar del horno

Una vez que la pizza esté bien cocida y la corteza crujiente, utiliza la pala metálica para deslizarla cuidadosamente fuera del horno hacia una rejilla de enfriamiento o tabla de madera.
Tip: Usa movimientos rápidos y decididos al meter la pala bajo la pizza para no dañar la masa. - 6Cortar la pizza

Coloca la pizza sobre una tabla de madera firme. Usa un cortador de pizza o un cuchillo afilado para cortar la pizza en porciones iguales, presionando firmemente para asegurar un corte limpio a través de la masa.
Tip: Deja reposar la pizza un minuto antes de cortarla para que los ingredientes se asienten. - 7Añadir la rúcula fresca

Con la pizza ya horneada y cortada, esparce un buen puñado de hojas de rúcula fresca y crujiente por encima. El calor residual de la pizza calentará suavemente las hojas, liberando su aroma picante sin que se marchiten en exceso.
Tip: Añade la rúcula justo antes de servir para que el calor apenas suavice las hojas sin que se vuelvan blandas.