Pizza de salami casera
masa crujiente
Domina el arte de la pizza casera con esta receta sencilla. Logra un sabor increíble y una masa dorada y burbujeante usando una técnica de fermentación en frío.
No hay nada tan satisfactorio como sacar una pizza burbujeante y caliente de tu propio horno. Esta receta de pizza de salami se centra en desarrollar un sabor profundo y complejo en la masa mediante un proceso de fermentación lenta en frío, lo que permite que la corteza obtenga una textura maravillosa y esas burbujas de aire tan codiciadas. Al hornear a temperaturas elevadas, puedes conseguir un acabado de nivel profesional con una base crujiente y queso fundido en solo 90 segundos.
Ingredientes
- 300 g harina de fuerza
- 180 ml agua
- 15 ml aceite de oliva
- 5 g sal
- 3 g levadura instantánea
- 100 g salsa para pizza
- 200 g queso mozzarella rallado
- 8-10 slices salami
- optional trozos de mozzarella fresca
Instrucciones
- 1Preparar la masa de pizza

Combina la harina de fuerza con el resto de los ingredientes en un bol grande. Vierte el aceite de oliva y mezcla bien hasta que toda la harina se haya incorporado por completo.
Tip: Usa una espátula resistente para combinar los ingredientes hasta que no quede harina seca; esto asegura una hidratación consistente de la masa. - 2Estirar y plegar la masa

Después del reposo inicial, realiza una serie de estiramientos y pliegues directamente en el bol. Tira suavemente del borde de la masa y pliégala sobre sí misma hacia el centro. Gira el bol y repite el proceso para fortalecer la estructura de la masa.
Tip: Mantén tus guantes ligeramente aceitados o húmedos para evitar que la masa pegajosa se adhiera a tus manos durante el proceso. - 3Dar forma a la base

Una vez fermentada, coloca la masa sobre una superficie espolvoreada con harina o sémola. Estira y da forma cuidadosamente a la base circular, procurando mantener las burbujas de aire creadas durante la fermentación.
Tip: Usa un palillo para pinchar suavemente cualquier burbuja de aire grande que sobresalga para evitar que se queme de forma desigual en el horno caliente. - 4Aplicar la salsa

Extiende una cantidad generosa de salsa de tomate uniformemente sobre la base de la masa. Deja un pequeño borde alrededor para formar la corteza.
Tip: Usa la parte posterior de una cuchara para extender la salsa con un movimiento circular, asegurando una capa uniforme sin romper la delicada masa. - 5Añadir la capa de queso

Esparce uniformemente el queso rallado sobre la base de pizza con salsa. Esta primera capa de queso servirá como base para el salami.
Tip: Asegúrate de que el queso cubra bien la salsa, pero evita acumularlo demasiado cerca de los bordes para prevenir que se derrame. - 6Cubrir con salami

Coloca las rodajas de salami en un patrón circular sobre el queso rallado. Puedes añadir otra capa ligera de queso encima para mantener el salami en su sitio durante el horneado.
Tip: Dispon las rodajas de salami ligeramente superpuestas para asegurar que cada porción de pizza tenga suficiente carne. - 7Añadir la capa final de queso

Después de colocar el salami, distribuye trozos adicionales de queso por encima para asegurar un acabado rico y fundido. Esta capa extra realza el perfil de sabor y crea ese irresistible efecto de queso estirado.
Tip: Para el mejor fundido, usa una mezcla de mozzarella rallada y pequeños trozos de mozzarella fresca. - 8Hornear la pizza

Desliza cuidadosamente la pizza montada sobre la piedra o bandeja precalentada en el horno. Hornea a 450 grados (calor superior) y 280 grados (calor inferior) durante aproximadamente 90 segundos hasta que la corteza esté dorada y crujiente y el queso burbujee.
Tip: Vigila de cerca la pizza mientras se hornea, ya que el horneado a alta temperatura sucede muy rápido.