Pizza napolitana de método directo
carne
Domina el arte de la auténtica pizza napolitana. Con una masa fermentada en frío durante 48 horas y un sabroso toque de carne horneado a la perfección.
La pizza napolitana es famosa por su masa suave y esponjosa, con ese característico borde moteado que solo se logra a altas temperaturas. Esta receta de método directo utiliza una fermentación larga en frío para desarrollar sabores complejos y una textura excepcional sin necesidad de prefermentos complicados. Es la prueba de cómo la paciencia y los ingredientes de calidad transforman la harina y el agua en un plato de categoría mundial.
Ingredientes
- 2000 g harina para pizza de alta calidad (tipo 00)
- 1500 g agua
- 60 g sal
- 5 g levadura seca
- to taste salsa de tomate
- to taste queso mozzarella
- to taste carne picada
- to taste trozos de chile rojo
- optional aceite de oliva
Instrucciones
- 1Agregar la harina a la amasadora

Comienza el proceso de la masa vertiendo 2000 g de harina para pizza de alta calidad en el bol de una amasadora profesional. Asegúrate de que el bol esté limpio y seco antes de empezar para garantizar mediciones precisas y una hidratación adecuada.
Tip: Usar una amasadora profesional ayuda a desarrollar la estructura del gluten de manera más constante que el amasado a mano para tandas grandes. - 2Hidratación inicial

Vierte los primeros 1100 g de agua en la amasadora junto con la harina. Enciende la máquina a velocidad baja para que la harina absorba el agua de forma gradual sin levantar polvo. El agua restante se añadirá por etapas para controlar la consistencia.
Tip: Utilizar agua a temperatura ambiente suele ser lo mejor para controlar la fermentación, a menos que tu cocina esté extremadamente calurosa. - 3Incorporar la levadura

Cuando la harina y el agua hayan formado una masa irregular y ya no quede harina seca visible, añade los 5 g de levadura a la mezcla. Aumenta un poco la velocidad para comenzar a desarrollar la red de gluten mientras la levadura se distribuye uniformemente.
Tip: Evita poner la levadura en contacto directo con la sal en esta etapa, ya que las altas concentraciones de sal pueden inhibir su actividad. - 4Sazonar la masa

Añade 60 g de sal a la amasadora en movimiento junto con la última porción de agua. Continúa mezclando hasta que la masa alcance aproximadamente el 90% del desarrollo del gluten, mostrándose lisa, elástica y despegándose limpiamente de las paredes del bol.
Tip: Agregar la sal hacia el final del proceso ayuda a fortalecer el gluten y evita que la masa se vuelva demasiado tenaz de forma prematura. - 5Fermentación en bloque

Retira la masa terminada de la amasadora y colócala sobre una superficie de trabajo limpia. Dale forma de bola grande, lisa y tensa, y déjala reposar para el primer periodo de fermentación durante unos 40 minutos. Este reposo permite que el gluten se relaje y la levadura empiece a generar gases.
Tip: Cubre la masa con un paño húmedo o film plástico durante este reposo para evitar que se forme una costra seca en la superficie. - 6Porcionar la masa

Extiende la masa reposada y usa una rasqueta para dividirla en porciones individuales. Pesa cada pieza en una báscula digital para asegurarte de que tengan exactamente 185 g. El peso uniforme es crucial para una cocción homogénea y tamaños de pizza consistentes.
Tip: Trabaja rápido pero con suavidad durante el porcionado para evitar desgasificar demasiado la masa. - 7Fermentación de los bollos

Después de dividir y volear la masa en porciones individuales de 185 g, coloca con cuidado los bollos redondos en un contenedor de plástico blanco para fermentación. Déjalos reposar para su segundo proceso de fermentación durante 48 horas en frío, lo que desarrollará el sabor y creará una textura ligera y aireada.
Tip: Asegúrate de dejar suficiente espacio entre cada bollo en el contenedor, ya que se expandirán significativamente durante la fermentación de 48 horas. - 8Estirar la base de la pizza

Toma uno de los bollos de masa completamente fermentados y pásalo a una superficie de trabajo ligeramente enharinada. Con las yemas de los dedos, presiona suavemente el centro de la masa para empezar a aplanarla, dejando los bordes intactos para formar la corteza.
Tip: Presiona siempre la masa desde el centro hacia afuera. Esto empuja el aire atrapado hacia los bordes, creando una corteza hermosamente inflada al hornear. - 9Extender la salsa

Con una cuchara, extiende suavemente una fina capa de salsa de tomate en el centro de la masa estirada. Trabaja en círculos hacia afuera, dejando un borde libre para que se forme la corteza durante el horneado.
Tip: Evita sobrecargar el centro con salsa, ya que esto puede ablandar demasiado el medio de la pizza y dejarlo húmedo. - 10Añadir los ingredientes

Una vez que la masa esté completamente estirada y la salsa distribuida, reparte el queso uniformemente sobre la base. Añade la carne y los chiles, luego termina con un chorrito de aceite de oliva antes de pasar la pizza al horno.
Tip: No satures el centro de la pizza con demasiados ingredientes, ya que pueden aportar demasiado peso y evitar que la masa se cocine correctamente.