Pizza casera de piña dulce
masa gruesa artesanal
Olvídate de las opciones comerciales con esta receta de pizza de piña casera, elaborada con una masa de fermentación lenta y una rica cobertura concentrada de mermelada de piña fresca.
La piña en la pizza es un debate culinario que parece no tener fin, pero esta versión busca cerrarlo definitivamente gracias a su gran calidad. Al utilizar un método de fermentación lenta para la masa y una mermelada espesa de piña casera en lugar de las típicas rodajas enlatadas, se logra un equilibrio sofisticado entre lo dulce y lo salado que las pizzas comerciales simplemente no pueden igualar.
Ingredientes
- 150 g harina de gran fuerza
- 35 g azúcar
- 1.5 g sal
- 5 g aceite de cocina
- 110 g agua
- 2 g levadura osmotolerante (para masas dulces)
- 600 g piña fresca
- 6 g fécula de maíz (maicena)
- to taste queso mozzarella
Instrucciones
- 1Mezclar la masa de la pizza

En un tazón blanco, combina 150 g de harina de fuerza con 5 g de azúcar, 1.5 g de sal y 5 g de aceite. Vierte poco a poco 110 g de agua mezclada con 2 g de levadura osmotolerante. Usa palillos de madera para remover los ingredientes hasta que se integren en una masa rústica e irregular, sin que quede harina seca.
Tip: El uso de levadura osmotolerante es fundamental en esta receta para asegurar que la masa suba de forma adecuada a pesar del dulzor de la cobertura de piña. - 2Amasar y plegar la masa

Amasa la masa brevemente y déjala reposar en el refrigerador durante 20 minutos. Sácala y realiza una tanda de pliegues para desarrollar la estructura, luego regresa al refrigerador por otros 20 minutos. Repite este proceso de plegado durante un total de tres rondas para fortalecer el gluten y ganar elasticidad.
Tip: Si la masa se siente demasiado pegajosa durante el primer pliegue, úntate un poco de aceite en las manos en lugar de añadir más harina, manteniendo así el nivel exacto de hidratación. - 3Fermentar la masa en el horno

Coloca el tazón con la masa dentro de un horno tostador apagado junto a una taza de agua caliente humeante. El agua caliente generará un ambiente cálido y húmedo que simulará una cámara de fermentación, ayudando a que la levadura actúe eficazmente. Deja reposar la masa hasta que duplique su tamaño, lo que garantizará un borde ligero y aireado.
Tip: Asegúrate de que el horno esté apagado; el calor y el vapor de la taza de agua son más que suficientes para alcanzar la temperatura ideal de fermentación. - 4Preparar la piña fresca

Pela y descorazona una piña fresca, luego usa un cuchillo afilado para cortarla en cubos pequeños y uniformes. La piña fresca es clave para esta receta, ya que aporta un dulzor natural vibrante y una textura muy superior a la de las opciones enlatadas. Necesitarás aproximadamente 600 gramos de fruta picada para la mermelada.
Tip: Usa un cuchillo de chef bien afilado y presiona con firmeza para obtener cubos perfectos sin aplastar la fruta, evitando así perder demasiado jugo en la tabla. - 5Preparar el relleno de piña

Coloca los 600 g de piña fresca picada en una sartén naranja y añade 30 g de azúcar. Presiona la fruta ligeramente para que suelte sus jugos y cocínala a fuego medio. Deja que se reduzca hasta que la mayor parte de la humedad se haya evaporado y la mezcla comience a concentrarse en una mermelada espesa.
Tip: Asegúrate de que la humedad se haya evaporado casi por completo antes de añadir la fécula de maíz; esto evitará que la base de la pizza se ablande durante el horneado. - 6Espesar la mermelada de piña

Una vez que la piña y el azúcar se hayan reducido y soltado sus jugos, vierte una mezcla de fécula de maíz y agua. Remueve la mermelada constantemente a fuego bajo a medida que espese y se vuelva brillante. Esto creará una cobertura de fruta consistente y fácil de untar que mantendrá su forma a la perfección sobre la masa durante el horneado.
Tip: Dale una última vuelta a la mezcla de fécula de maíz justo antes de verterla para asegurarte de que el almidón no se haya asentado en el fondo del tazón.