Pizza casera de piña dulce
masa gruesa artesanal

Por CookFrames
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Olvídate de las opciones comerciales con esta receta de pizza de piña casera, elaborada con una masa de fermentación lenta y una rica cobertura concentrada de mermelada de piña fresca.

↓ Los ingredientes ↓ Los pasos

La piña en la pizza es un debate culinario que parece no tener fin, pero esta versión busca cerrarlo definitivamente gracias a su gran calidad. Al utilizar un método de fermentación lenta para la masa y una mermelada espesa de piña casera en lugar de las típicas rodajas enlatadas, se logra un equilibrio sofisticado entre lo dulce y lo salado que las pizzas comerciales simplemente no pueden igualar.

Una pizza de piña recién horneada con una masa gruesa y dorada, queso mozzarella fundido y trozos de piña de un amarillo vibrante por encima.
Una pizza de piña recién horneada con una masa gruesa y dorada, queso mozzarella fundido y trozos de piña de un amarillo vibrante por encima.
Preparación1 hr 20 mins
Cocción12 mins
Total1 hr 32 mins
Porciones1 pizza (20 cm)
DificultadIntermedio
Calorías650 kcal

Ingredientes

Instrucciones

  1. 1Mezclar la masa de la pizza
    Una persona vertiendo líquido en un tazón blanco con harina y mezclando con palillos de madera para formar una masa rústica.

    En un tazón blanco, combina 150 g de harina de fuerza con 5 g de azúcar, 1.5 g de sal y 5 g de aceite. Vierte poco a poco 110 g de agua mezclada con 2 g de levadura osmotolerante. Usa palillos de madera para remover los ingredientes hasta que se integren en una masa rústica e irregular, sin que quede harina seca.

    Tip: El uso de levadura osmotolerante es fundamental en esta receta para asegurar que la masa suba de forma adecuada a pesar del dulzor de la cobertura de piña.
  2. 2Amasar y plegar la masa
    Una mano estirando y plegando una bola de masa de pizza pálida e hidratada dentro de un tazón de cerámica blanco para desarrollar su estructura.

    Amasa la masa brevemente y déjala reposar en el refrigerador durante 20 minutos. Sácala y realiza una tanda de pliegues para desarrollar la estructura, luego regresa al refrigerador por otros 20 minutos. Repite este proceso de plegado durante un total de tres rondas para fortalecer el gluten y ganar elasticidad.

    Tip: Si la masa se siente demasiado pegajosa durante el primer pliegue, úntate un poco de aceite en las manos en lugar de añadir más harina, manteniendo así el nivel exacto de hidratación.
  3. 3Fermentar la masa en el horno
    Una persona con guante azul sosteniendo un tazón blanco frente a un horno tostador abierto para comenzar el proceso de fermentación.

    Coloca el tazón con la masa dentro de un horno tostador apagado junto a una taza de agua caliente humeante. El agua caliente generará un ambiente cálido y húmedo que simulará una cámara de fermentación, ayudando a que la levadura actúe eficazmente. Deja reposar la masa hasta que duplique su tamaño, lo que garantizará un borde ligero y aireado.

    Tip: Asegúrate de que el horno esté apagado; el calor y el vapor de la taza de agua son más que suficientes para alcanzar la temperatura ideal de fermentación.
  4. 4Preparar la piña fresca
    Unas manos usando un cuchillo plateado para cortar piña fresca amarilla en dados pequeños sobre una tabla de picar de madera.

    Pela y descorazona una piña fresca, luego usa un cuchillo afilado para cortarla en cubos pequeños y uniformes. La piña fresca es clave para esta receta, ya que aporta un dulzor natural vibrante y una textura muy superior a la de las opciones enlatadas. Necesitarás aproximadamente 600 gramos de fruta picada para la mermelada.

    Tip: Usa un cuchillo de chef bien afilado y presiona con firmeza para obtener cubos perfectos sin aplastar la fruta, evitando así perder demasiado jugo en la tabla.
  5. 5Preparar el relleno de piña
    Trozos de piña amarilla picada cocinándose y reduciéndose en una sartén naranja vibrante sobre una estufa de vidrio.

    Coloca los 600 g de piña fresca picada en una sartén naranja y añade 30 g de azúcar. Presiona la fruta ligeramente para que suelte sus jugos y cocínala a fuego medio. Deja que se reduzca hasta que la mayor parte de la humedad se haya evaporado y la mezcla comience a concentrarse en una mermelada espesa.

    Tip: Asegúrate de que la humedad se haya evaporado casi por completo antes de añadir la fécula de maíz; esto evitará que la base de la pizza se ablande durante el horneado.
  6. 6Espesar la mermelada de piña
    Una mezcla blanca de fécula de maíz siendo vertida desde un tazón verde limón en una sartén naranja llena de piña picada a fuego lento.

    Una vez que la piña y el azúcar se hayan reducido y soltado sus jugos, vierte una mezcla de fécula de maíz y agua. Remueve la mermelada constantemente a fuego bajo a medida que espese y se vuelva brillante. Esto creará una cobertura de fruta consistente y fácil de untar que mantendrá su forma a la perfección sobre la masa durante el horneado.

    Tip: Dale una última vuelta a la mezcla de fécula de maíz justo antes de verterla para asegurarte de que el almidón no se haya asentado en el fondo del tazón.

Conservación y recalentamiento

Refrigerador
2 días
Envuelve bien las porciones en papel de aluminio o colócalas en un recipiente hermético.
Recalentamiento
5 min
Para obtener la mejor textura, caliéntala en una sartén a fuego medio o en una freidora de aire para devolverle el toque crujiente a la masa.

Quemar Calorías

Caminata rápida
~2 horas y 10 minutos a un ritmo constante (~5 km/h).
Bádminton
~80 minutos de juego de alta energía.
Correr
~65 minutos a un ritmo moderado (~9 km/h).

Preguntas Frecuentes

La levadura estándar puede tener dificultades para fermentar en masas con mayor contenido de azúcar o al combinarse con coberturas muy dulces. La levadura osmotolerante garantiza un crecimiento constante y uniforme en esta receta específica.
Sí se puede, pero la piña fresca ofrece un sabor mucho más brillante y una textura más firme. Si optas por la enlatada, asegúrate de escurrirla sumamente bien y reduce la cantidad de azúcar añadida al preparar la mermelada.
El truco de colocar una taza de agua caliente humeante dentro del horno cerrado (y apagado) funciona perfectamente como una cámara de fermentación casera, ya que aporta tanto calor residual como humedad.
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