Pizza italiana de verano
prosciutto y rúcula
Una pizza italiana ligera y vibrante con tomates cherry asados, mozzarella fundida, prosciutto di Parma salado y rúcula fresca sobre una masa de alta hidratación.
Esta receta captura la esencia de un verano italiano, equilibrando la calidez de una masa recién horneada con el toque fresco y crujiente de las hojas verdes. El uso de un prefermento poolish de larga fermentación garantiza una masa de calidad profesional, aireada y con sabores complejos, que complementa a la perfección el toque salado y rico del prosciutto di Parma.
Ingredientes
- 505 g prefermento poolish
- 110 g harina de fuerza o común
- 8 g sal
- 200 g tomates cherry
- 150 g queso mozzarella fresco
- 100 g lonchas de prosciutto
- 1 bowl rúcula fresca
- 30 g bloque de queso parmesano
- 2 tbsp aceite de oliva virgen extra
- to taste aceite para cocinar en aerosol
Instrucciones
- 1Combinar los ingredientes con el poolish

En el recipiente que contiene los 505 g de poolish ya preparado, añade 8 g de sal y 110 g de harina. Estas adiciones transformarán el prefermento en una masa de pizza manejable.
Tip: Añade la sal directamente al poolish antes de incorporar la harina para ayudar a que se disuelva y se distribuya de manera más uniforme por toda la masa. - 2Mezclar hasta obtener una masa rústica

Utiliza una espátula para integrar la harina seca y la sal con el poolish. Continúa removiendo y realizando pliegues hasta que toda la harina se haya incorporado por completo y la mezcla forme una masa pegajosa y homogénea.
Tip: Asegúrate de raspar bien las esquinas del recipiente para evitar que queden bolsas de harina seca sin mezclar. - 3Preparar la superficie de trabajo

Rocía ligeramente tu superficie de trabajo o una tabla de cortar blanca con aceite en aerosol. Pasa la masa húmeda y de alta hidratación desde el recipiente a la tabla. El aceite es fundamental en este paso para evitar que la masa se pegue a la superficie.
Tip: El uso de aceite en aerosol proporciona una capa mucho más uniforme que verter el aceite directamente, lo que ayuda a controlar la textura pegajosa sin aportar un exceso de grasa. - 4Desarrollar la estructura de la masa

Con las manos protegidas por guantes y ligeramente aceitadas, comienza a trabajar la masa. Realiza varios pliegues estirándola con suavidad y doblándola sobre sí misma. Este proceso ayuda a desarrollar el gluten a pesar del alto contenido de humedad.
Tip: Evita la tentación de añadir más harina; simplemente mantén tus manos y la tabla aceitadas para controlar la textura pegajosa. - 5Formar una bola suave

Tras el amasado inicial, genera tensión en la masa deslizándola sobre la tabla con un movimiento circular. Esto creará una superficie exterior lisa y ayudará a que la masa mantenga su forma durante el leudado.
Tip: Arrastrar la masa hacia ti mientras la haces rotar es el método más eficaz para conseguir una bola firme y bien redondeada. - 6Comenzar el primer leudado

Engrasa ligeramente un bol de cristal con aceite de oliva virgen extra. Coloca la bola de masa en el interior, sella el bol con una tapa o con film transparente y déjala reposar durante una hora. La masa debe crecer hasta duplicar aproximadamente su tamaño original.
Tip: Asegúrate de que el bol sea lo suficientemente amplio para que la masa duplique su volumen sin llegar a tocar la tapa o el film. - 7Dividir la masa leudada

Cuando la masa haya duplicado su tamaño y esté llena de aire, vuélcala sobre una superficie ligeramente aceitada. Utiliza una rasqueta de cocina para dividir con cuidado la masa en dos porciones iguales. Maneja la masa con delicadeza para no perder los alveolos de aire internos.
Tip: Mantén tanto tus manos como la rasqueta bien aceitadas para evitar que esta masa de alta hidratación se quede adherida. - 8Pasar la masa a la bandeja de horno

Cubre una bandeja de horno grande con papel vegetal y aplica un ligero toque de aceite en aerosol. Pasa una de las porciones de masa a la bandeja preparada. Al colocarla directamente sobre la superficie de cocción, evitarás manipularla en exceso una vez estirada.
Tip: El papel vegetal garantiza que la pizza no se pegue y facilita el deslizamiento de la masa horneada a la tabla de cortar más adelante. - 9Extender y dar forma a la masa

Con las yemas de los dedos, presiona y estira suavemente la masa hacia el exterior hasta cubrir la bandeja. Trabaja desde el centro hacia los bordes, adaptándote a la forma rectangular de la bandeja. Si la masa ofrece resistencia, déjala reposar unos minutos para que el gluten se relaje.
Tip: Evita usar un rodillo de cocina; las yemas de tus dedos protegen las burbujas de aire de la masa, garantizando una corteza mucho más ligera y crujiente. - 10Añadir los tomates cherry partidos

Corta los tomates cherry frescos por la mitad y distribúyelos de manera uniforme sobre la superficie de la masa extendida. El jugo de los tomates se caramelizará con el calor, creando una base deliciosamente jugosa.
Tip: Coloca los tomates con la parte cortada hacia arriba para permitir que se evapore parte de su humedad, concentrando así sus azúcares naturales. - 11Aderezar con sal y aceite de oliva

Espolvorea una pizca generosa de sal sobre los tomates para realzar su dulzor natural. Termina vertiendo un hilo de aceite de oliva virgen extra por encima. Este aceite ayudará a asar los tomates y evitará que la superficie de la masa se reseque con las altas temperaturas.
Tip: Utiliza un aceite de oliva virgen extra de buena calidad para conseguir el mejor perfil de sabor en el resultado final. - 12Hornear la base de la pizza

Introduce la bandeja con la masa preparada y los tomates cherry en el horno precalentado. Hornea a 230°C durante 10 minutos para que la corteza se cocine y los tomates comiencen a ablandarse.
Tip: Si tu horno alcanza temperaturas muy elevadas, puedes hornear los tomates y el queso mozzarella juntos desde el primer momento.