Pizza de Prosciutto
Rúcula a la Leña (Jamón de Parma y Rúcula)
Una clase magistral de sencillez italiana con una masa estirada a mano y horneada a la perfección, coronada con rúcula fresca, sedoso jamón de Parma y lascas de parmesano curado.
La pizza Prosciutto e Rucola es un clásico de las pizzerías italianas modernas, famosa por su vibrante contraste de temperaturas y texturas. A diferencia de los ingredientes tradicionales que se hornean, la rúcula fresca y el jamón curado se añaden inmediatamente después de sacar la pizza del calor intenso del horno de leña. Esto preserva las delicadas grasas del jamón de Parma y el toque crujiente y picante de la rúcula, creando un equilibrio sofisticado frente a la masa ahumada y crujiente.
Ingredientes
- 1 portion masa de pizza fermentada
- 2 tbsp harina de trigo común
- 3 tbsp salsa de tomate
- 4-5 hojas de albahaca fresca
- 80 g queso mozzarella fresco
- 1 handful rúcula fresca
- 4-5 slices jamón de Parma
- to taste queso parmesano en lascas
- optional aceite de oliva virgen extra
Instrucciones
- 1Sacar la masa fermentada

Retira con cuidado la bandeja de bolas de masa del armario de fermentación refrigerado. Estas bolas de masa han pasado por un proceso de fermentación lenta para desarrollar un sabor complejo y una estructura aireada y elástica, fundamental para una base de pizza de alta calidad.
Tip: Mantén la masa refrigerada hasta el momento de usarla para asegurarte de que sea fácil de manejar y no fermente en exceso. - 2Enharinar la masa

Antes de manipular la masa fermentada, cúbrela completamente con harina. Este paso de preparación es esencial para evitar que la masa pegajosa se adhiera a tus manos o a la encimera, asegurando una transición fluida hacia la fase de estirado.
Tip: Utiliza una cantidad generosa de harina en el recipiente para asegurar que cada parte de la masa quede cubierta, lo que facilitará mucho el trabajo. - 3Estirar la base de la pizza

Coloca la masa enharinada sobre una superficie limpia y usa tus manos para presionarla y estirarla suavemente hasta darle una forma delgada y circular. Trabaja desde el centro hacia afuera para crear una base uniforme, dejando el borde ligeramente más grueso para la corteza.
Tip: Evita usar un rodillo si deseas una masa ligera y aireada; el estirado a mano preserva las burbujas de gas internas creadas durante la fermentación. - 4Extender la salsa de tomate

Con la ayuda de un cucharón, vierte una porción generosa de salsa de tomate en el centro de la masa estirada. Usa la parte inferior del cucharón para extender la salsa hacia afuera en un movimiento circular suave, dejando un borde limpio alrededor para la corteza.
Tip: Evita poner demasiada salsa justo en el centro para evitar que la masa se humedezca demasiado durante el horneado. - 5Añadir albahaca fresca

Distribuye las hojas de albahaca fresca de manera uniforme sobre la base de salsa de tomate. El calor intenso del horno hará que la albahaca libere sus aceites aromáticos, impregnando la pizza con una fragancia herbal clásica que complementa perfectamente el tomate y el queso.
Tip: Para obtener el mejor sabor, utiliza hojas enteras de albahaca fresca. Trocearlas ligeramente con la mano justo antes de añadirlas ayuda a liberar más aroma sin dañar las hojas. - 6Cubrir con mozzarella fresca

Trocea trozos de mozzarella fresca con las manos y distribúyelos uniformemente sobre la masa con salsa. Esto completa la base clásica estilo Margherita antes de que la pizza esté lista para entrar al horno de alta temperatura.
Tip: Si utilizas mozzarella fresca envasada en líquido, sécala primero con papel absorbente para evitar que la pizza suelte demasiada agua en el horno. - 7Introducir la pizza en el horno

Utiliza una pala metálica para pizza para deslizar la pizza preparada sobre la base de piedra caliente del horno de leña. Colocar la pizza cerca del fuego activo asegura que el calor intenso empiece a inflar la masa y a derretir el queso de inmediato.
Tip: Un ligero espolvoreado de harina en la pala ayudará a que la pizza se deslice suavemente sin pegarse ni romperse. - 8Hornear en el horno de leña

Desliza la pizza preparada al corazón de un horno de leña tradicional. Hornea a alta temperatura hasta que la masa suba, se vuelva aireada y desarrolle las características manchas oscuras de los bordes, mientras el queso se derrite a la perfección y burbujea.
Tip: Vigila de cerca la pizza mientras se hornea; en un horno tradicional, solo tarda entre 60 y 90 segundos. Utiliza una pala de pizza para girarla a la mitad del tiempo y lograr un dorado uniforme. - 9Coronar con rúcula fresca

Inmediatamente después de sacar la pizza del horno, coloca una cantidad generosa de rúcula fresca y crujiente en el centro de la masa caliente. El calor residual de la pizza ablandará ligeramente las hojas, liberando su aroma picante sin que pierdan textura.
Tip: Espera a que la pizza esté fuera del horno para añadir la rúcula; así mantendrás su color vivo y su textura crujiente. - 10Añadir el jamón de Parma

Una vez horneada la pizza y añadida la capa de rúcula fresca, distribuye lonchas finas y translúcidas de jamón de Parma por encima. Completa la presentación con una lluvia generosa de lascas de parmesano recién cortadas y un hilo ligero de aceite de oliva virgen extra.
Tip: Añade el jamón solo cuando la pizza esté fuera del horno. Esto conserva su textura sedosa y evita que sus delicadas grasas se cocinen en exceso.