Auténtica pizza de jamón de Parma
rúcula (Pizza Prosciutto e Rucola)
Domina el arte de la pizza italiana con esta masa sin amasado y de fermentación lenta, coronada con jamón de Parma, rúcula fresca y mozzarella tierna.
Este clásico de la cocina italiana moderna destaca por el uso de ingredientes frescos y de alta calidad que logran un equilibrio de sabores inigualable. El secreto está en el contraste entre la masa crujiente y caliente recién horneada y la frescura de los ingredientes que se añaden justo antes de servir. Gracias a una fermentación lenta en frío, se obtiene una masa de nivel profesional, ligera, alveolada y muy fácil de estirar.
Ingredientes
- 360 g harina de fuerza
- 250 g agua
- 20 g aceite de oliva
- 6 g sal
- 2.5 g levadura seca
- 100 g queso mozzarella
- 80 g salsa de tomate para pizza italiana
- 1 cup rúcula fresca
- 6 slices jamón de Parma
- to taste queso parmesano
- to taste perejil seco
Instrucciones
- 1Preparar la mezcla de levadura

Comienza disolviendo los 2.5 g de levadura seca en una taza medidora con los 250 g de agua. Remueve suavemente con una cuchara pequeña hasta que la levadura se integre por completo. Este paso garantiza que la levadura se hidrate correctamente para activar el levado de la masa.
Tip: Usa agua a temperatura ambiente. Si el agua está demasiado fría, la levadura tardará más en activarse y ralentizará todo el proceso de fermentación. - 2Combinar los ingredientes secos y líquidos

En un bol grande de vidrio, mezcla los 360 g de harina de fuerza con los 6 g de sal. Haz un hueco en el centro y vierte los 20 g de aceite de oliva, seguido de la mezcla de agua y levadura que preparaste previamente. Estos ingredientes serán la base de tu masa fina y crujiente.
Tip: La harina de fuerza es clave para la pizza de estilo italiano, ya que aporta la estructura y la elasticidad necesarias que no se consiguen con la harina común. - 3Mezclar los ingredientes

Utiliza una espátula para integrar la harina con los líquidos hasta que no queden zonas secas. El objetivo es formar una masa de aspecto rústico y pegajoso donde todos los elementos queden bien integrados antes de iniciar el reposo.
Tip: Evita trabajar la masa en exceso en este punto, ya que la estructura del gluten se desarrollará de forma natural durante las próximas horas de reposo. - 4Realizar la técnica de estirado y plegado

Una vez que la masa haya reposado durante 40 minutos, realiza la primera tanda de pliegues con las manos humedecidas o con guantes. Toma un extremo de la masa desde abajo, estírala hacia arriba con cuidado y dóblala hacia el centro. Gira el bol y repite este proceso por los cuatro lados para fortalecer la estructura sin necesidad de amasar.
Tip: Humedece ligeramente tus dedos si notas que la masa se pega demasiado; esto facilitará enormemente el manejo y los pliegues. - 5Hacer la prueba de la membrana

Después de la segunda ronda de estirados y pliegues, comprueba el desarrollo del gluten. Toma un trozo pequeño de masa y estíralo suavemente con ambas manos. Si logras formar una película delgada y translúcida sin que se rompa, significa que la masa tiene la fuerza perfecta para un levado óptimo.
Tip: Si la masa se rompe de inmediato, necesita descansar un poco más; déjala reposar otros 40 minutos y realiza otra serie de pliegues. - 6Dividir y fermentar en frío

Divide la masa en dos porciones iguales y dales forma de bolas lisas y bien redondeadas. Colócalas en un recipiente de fermentación con suficiente espacio entre ellas para que puedan crecer. Tapa el recipiente y déjalas fermentar en la nevera al menos hasta el día siguiente, o hasta que aumenten 1.5 veces su tamaño.
Tip: La fermentación en frío es el gran secreto de los profesionales para conseguir un sabor mucho más profundo y una textura de corteza insuperable en comparación con el levado rápido. - 7Dar forma a la base de la pizza

Coloca una de las bolas de masa fermentada sobre una superficie espolvoreada con harina o sémola de maíz. Con las yemas de los dedos, presiona suavemente desde el centro hacia los bordes para extenderla en forma circular. Esto desplaza el aire hacia los extremos, creando el característico borde inflado.
Tip: No utilices nunca un rodillo de cocina, ya que aplastará las burbujas de aire que tanto costó conseguir durante la fermentación, dejando una masa densa y dura. - 8Añadir la salsa de tomate

Sostén la masa estirada verticalmente unos segundos para eliminar el exceso de harina y colócala de nuevo sobre la superficie de trabajo. Vierte una porción generosa de salsa de tomate para pizza italiana en el centro de la base, la cual servirá de fondo sabroso para los ingredientes.
Tip: Asegúrate de que la masa esté estirada de manera uniforme antes de verter la salsa para evitar que se humedezca demasiado en las zonas más finas. - 9Extender la salsa de tomate

Con la ayuda de una cuchara, extiende la salsa desde el centro hacia afuera realizando movimientos espirales concéntricos. Deja un borde libre de aproximadamente un centímetro para que la masa pueda inflarse y quedar bien crujiente en el horno.
Tip: Evita excederte con la cantidad de salsa; una capa fina ayuda a mantener la base crujiente y evita que la masa quede blanda o aguada. - 10Distribuir el queso mozzarella

Coloca las rodajas de mozzarella fresca sobre la salsa de tomate, distribuyéndolas en un patrón circular uniforme. Dejar espacio entre ellas permitirá que el queso se derrita perfectamente sin cubrir por completo el color rojo de la salsa.
Tip: Si utilizas mozzarella fresca en bola, escúrrela bien y sécala con papel de cocina antes de cortarla para evitar que suelte demasiada agua durante el horneado. - 11Hornear la pizza

Desliza la pizza con cuidado desde la pala hacia el horno previamente precalentado. Hornea a una temperatura de 430°C arriba y 380°C abajo durante unos 2 minutos. El calor intenso inflará los bordes al instante y fundirá el queso. Al sacarla, añade inmediatamente la rúcula fresca y el jamón de Parma.
Tip: Espolvorea un poco de sémola o harina fina en la pala antes de colocar la masa para asegurar que la pizza se deslice con facilidad hacia el horno caliente.