Pizza de Trufa Negra y Champiñones
Bechamel Casera
Eleva tu noche de pizza con esta receta artesanal de trufa negra y champiñones, con una base de salsa bechamel cremosa hecha desde cero y albahaca fresca.
Las pizzas de salsa blanca ofrecen una alternativa lujosa a la base tradicional de tomate, proporcionando un lienzo cremoso que resalta perfectamente los ingredientes terrosos. Al incorporar pasta de trufa negra de primera calidad en una bechamel clásica elaborada con cuidado, esta receta lleva una experiencia gourmet de calidad de restaurante directamente a tu cocina. El proceso de hacer la salsa blanca desde cero es sencillo, pero transforma el plato por completo.
Ingredientes
- 1 base de masa para pizza
- 2 tbsp pasta de trufa negra
- 200 g champiñones (cremini o de París)
- 50 g mantequilla sin sal
- 40 g harina de trigo común
- 700 ml leche
- 200 ml crema de leche para batir
- 0.6 g sal
- 0.3 g pimienta negra
- 0.3 g nuez moscada molida
- to garnish hojas de albahaca fresca
Instrucciones
- 1Preparar la base de trufa

Mezcla la pasta de trufa negra con un poco de la salsa blanca casera una vez que esté lista. Remueve la mezcla en un bol de metal pequeño hasta que se forme una pasta uniforme que aportará el característico sabor terroso a la pizza.
Tip: Asegúrate de que la salsa blanca cocinada se haya enfriado un poco antes de mezclarla con la pasta de trufa para mantener la mejor consistencia. - 2Medir la nuez moscada

Coloca un plato pequeño sobre una báscula digital y ponla a cero. Pesa con cuidado exactamente 0,3 gramos de nuez moscada molida, que actúa como el aroma fundamental para la salsa blanca casera.
Tip: Utiliza una báscula digital de alta precisión, ya que pequeñas variaciones en las especias pueden influir mucho en el sabor final. - 3Añadir la pimienta y la sal

En el mismo plato pequeño, añade meticulosamente 0,3 gramos de pimienta negra y 0,6 gramos de sal. Esta mezcla de especias ya medida sazonará perfectamente la salsa durante la cocción sin saturarla.
Tip: Si te preocupa pasarte al verter, mide estas especias adicionales en un recipiente aparte antes de combinarlas. - 4Pesar la harina

Coloca un bol de metal limpio sobre la báscula digital y ponla a cero. Pesa exactamente 40 gramos de harina de trigo común. Esta harina se combinará con la mantequilla derretida para crear el roux espesante.
Tip: Tamiza la harina antes de pesarla si parece tener grumos. Esto garantiza una salsa blanca completamente suave y sin imperfecciones. - 5Medir los líquidos lácteos

Coloca un recipiente de metal grande en la báscula. Vierte 200 mililitros de crema de leche, seguidos de 700 mililitros de leche. Estos componentes lácteos forman la base líquida rica y cremosa de la salsa.
Tip: Mantén los lácteos fríos hasta el momento de verterlos sobre el roux caliente para ayudar a evitar que se quemen. - 6Porcionar la mantequilla

Pesa 50 gramos de mantequilla sólida en un recipiente de metal aparte. Esta mantequilla será el primer ingrediente que se añada a la olla caliente para empezar a cocinar el roux.
Tip: Se recomienda usar mantequilla sin sal para que puedas controlar totalmente el nivel de sodio con tu mezcla de sal ya medida. - 7Derretir la mantequilla

Coloca una olla grande de acero inoxidable a fuego bajo y añade la mantequilla. Usa un batidor de varillas para remover suavemente hasta que se derrita por completo, asegurándote de que no se dore ni se queme.
Tip: Derrite la mantequilla lentamente a fuego bajo para mantener su sabor dulce y evitar que se separe. - 8Formar el roux

Una vez que la mantequilla esté totalmente fundida, añade la harina medida a la olla. Bate con fuerza y de forma continua para combinar la harina y la mantequilla en una pasta suave. Cocina brevemente para eliminar el sabor a harina cruda.
Tip: Cocina el roux durante uno o dos minutos hasta que desprenda aroma y adquiera un color dorado pálido. - 9Incorporar los líquidos

Mientras bates constantemente para evitar grumos, vierte poco a poco la mezcla de leche y crema sobre el roux. Continúa batiendo hasta que el líquido esté totalmente integrado y la mezcla sea completamente homogénea.
Tip: Añadir el líquido en un chorro constante y lento mientras bates con rapidez es el secreto para una bechamel perfecta y sin grumos. - 10Sazonar la salsa blanca

Añade la sal, la pimienta negra y la nuez moscada medidas previamente a la mezcla líquida. Sigue batiendo bien para que los condimentos se distribuyan de manera uniforme por toda la salsa.
Tip: La nuez moscada recién rallada ofrece un sabor superior y más robusto en comparación con la ya molida para las salsas blancas clásicas. - 11Espesar la salsa

Sube el fuego a temperatura media y remueve la salsa constantemente con el batidor. Cocina y remueve hasta que la salsa espese bien y pueda cubrir el dorso de una cuchara.
Tip: Asegúrate de raspar el fondo y las esquinas de la olla mientras bates para evitar que la salsa se pegue y se queme. - 12Enfriar y reservar

Retira la salsa blanca terminada del fuego y pásala a un recipiente de preparación. Deja que la salsa se enfríe completamente antes de mezclarla con la pasta de trufa para tu base de pizza.
Tip: Para evitar que se forme una costra en la superficie mientras la salsa se enfría, presiona un trozo de film transparente directamente sobre la parte superior de la salsa. - 13Cubrir la masa de pizza

Coloca una porción generosa de la mezcla de salsa blanca trufada en el centro de la masa de pizza extendida. Extiende la salsa hacia afuera en una capa uniforme, dejando un pequeño borde para la corteza. Distribuye los champiñones de forma equitativa antes de hornear.
Tip: Extender la salsa de manera uniforme garantiza un sabor constante. Cocinar los champiñones un poco antes de añadirlos evita que la masa se humedezca en el horno. - 14Decorar con albahaca fresca

Cuando la pizza esté bien horneada, retírala del horno y córtala en porciones iguales. Termina el plato decorando con hojas de albahaca fresca. El calor residual de la pizza liberará suavemente los aceites aromáticos de la albahaca, complementando la rica salsa de trufa.
Tip: Añade siempre la albahaca fresca después de sacar la pizza del horno. Hornear hierbas delicadas a altas temperaturas hará que se quemen, se sequen y se vuelvan amargas.