Espinacas Cremosas Gratinadas
Mozzarella

Por CookFrames
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Un acompañamiento reconfortante de espinacas tiernas en una suave salsa blanca casera, terminadas con una capa dorada y burbujeante de queso mozzarella.

↓ Los ingredientes ↓ Los pasos

Este clásico de espinacas al horno convierte un vegetal sencillo en una guarnición lujosa. El secreto está en blanquear y escurrir muy bien las espinacas para mantener su color vibrante y evitar que el plato suelte agua. Con una bechamel enriquecida con crema, logramos una base sedosa que se complementa perfectamente con el gratín de queso.

Una fuente de espinacas cremosas gratinadas con una capa de queso mozzarella dorado en un recipiente para horno rojo.
Una fuente de espinacas cremosas gratinadas con una capa de queso mozzarella dorado en un recipiente para horno rojo.
Preparación15 mins
Cocción15 mins
Total30 mins
Porciones4 raciones
DificultadIntermedio
Calorías280 kcal

Ingredientes

Instrucciones

  1. 1Blanquear las espinacas
    Una mano con guante negro colocando un manojo de espinacas frescas en agua hirviendo.

    Pon a hervir una olla con agua. Introduce las hojas de espinaca con cuidado y deja que se blanqueen unos 20 segundos, solo hasta que se marchiten pero mantengan su color verde intenso.

    Tip: No las cocines en exceso para que no pierdan su color brillante ni se vuelvan demasiado blandas.
  2. 2Enfriar las espinacas
    Pinzas de metal sacando las espinacas de la olla con agua hirviendo.

    Usa unas pinzas para retirar las espinacas del agua hirviendo tras los 20 segundos. Pásalas inmediatamente a un bol con agua fría para cortar el proceso de cocción.

    Tip: El choque térmico en agua fría es vital para preservar el verde vibrante y evitar que la textura se deteriore.
  3. 3Escurrir con firmeza
    Manos escurriendo con fuerza un puñado de espinacas cocidas sobre una olla.

    Saca las espinacas del agua fría y usa tus manos para presionarlas y eliminar todo el exceso de agua posible. Este paso es crucial para que el resultado final no sea líquido.

    Tip: Aprieta con fuerza; cualquier resto de humedad puede diluir la cremosidad de la salsa bechamel.
  4. 4Picar finamente
    Manos picando finamente las espinacas cocidas con un cuchillo de chef en una tabla blanca.

    Coloca las espinacas bien escurridas en una tabla de cortar. Con un cuchillo de chef, pícalas de forma fina y resérvalas para incorporarlas más tarde a la mezcla.

    Tip: Picar bien las espinacas permite que se distribuyan de forma uniforme dentro de la salsa cremosa.
  5. 5Derretir la mantequilla
    Una cuchara añadiendo un trozo de mantequilla a una sartén caliente.

    Pon una sartén a fuego medio y añade la mantequilla. Deja que se derrita completamente para crear la base grasa de tu salsa blanca.

    Tip: Mantén el fuego medio-bajo para que la mantequilla se derrita sin quemarse ni dorarse demasiado.
  6. 6Formar el roux
    Espolvoreando harina blanca sobre la mantequilla derretida en la sartén.

    Cuando la mantequilla esté líquida, espolvorea la harina sobre ella. Remueve constantemente para integrar ambos ingredientes hasta obtener una pasta suave llamada roux.

    Tip: Cocina la mezcla un par de minutos para tostar ligeramente la harina y eliminar su sabor a crudo.
  7. 7Verter la leche
    Vertiendo leche desde una jarra blanca a la sartén mientras se bate con un batidor de varillas.

    Sin dejar de batir el roux con unas varillas, vierte la leche poco a poco en un hilo constante. Continúa batiendo con energía para que el líquido se incorpore sin formar grumos.

    Tip: Añadir la leche gradualmente y mantener el movimiento del batidor es el secreto para una bechamel perfectamente sedosa.
  8. 8Añadir la crema
    Vertiendo crema de leche en la salsa blanquecina de la sartén.

    Una vez que la leche esté integrada y la salsa tome cuerpo, añade la crema de leche. Mezcla suavemente para combinarla, aportando una riqueza y textura aterciopelada superior.

    Tip: La crema de leche da un toque de lujo al plato. Mantén el fuego moderado para que los lácteos no se corten.
  9. 9Sazonar al gusto
    Manos usando un molinillo para añadir sal a la salsa cremosa en la sartén.

    Condimenta la salsa con sal marina recién molida y el caldo de pollo en polvo para un toque de umami. Puedes añadir una pizca de azúcar para equilibrar los sabores salados.

    Tip: Prueba la salsa antes de añadir más sal, ya que el caldo en polvo suele aportar bastante sazón.
  10. 10Espesar la bechamel
    Una espátula negra removiendo la salsa espesa y cremosa en la sartén.

    Sigue cocinando y removiendo la mezcla hasta que hierva suavemente y espese hasta alcanzar una consistencia rica y cremosa. Asegúrate de que no queden grumos.

    Tip: Remueve sin parar para evitar que la salsa se pegue al fondo de la sartén o se queme.
  11. 11Unir salsa y verdura
    Una cuchara vertiendo la salsa blanca sobre un montón de espinacas picadas en un bol.

    Coloca las espinacas picadas en un bol. Vierte la salsa blanca caliente generosamente sobre ellas, preparando todo para que los sabores se integren perfectamente.

    Tip: Es mejor mezclar los ingredientes mientras la salsa aún está caliente para facilitar la integración.
  12. 12Mezclar uniformemente
    Mezclando las espinacas con la salsa en un recipiente verde claro.

    Usa una cuchara para mezclar las espinacas con la salsa hasta que cada trozo de verdura esté completamente envuelto en la crema bechamel.

    Tip: Mezcla con movimientos suaves desde el fondo hacia arriba para asegurar una cobertura total.
  13. 13Preparar la fuente
    Pasando la mezcla de espinacas a una fuente cerámica rectangular de color rojo.

    Pasa la mezcla de espinacas cremosas a una fuente para horno. Asegúrate de aprovechar toda la salsa de la sartén para obtener el máximo sabor.

    Tip: Usa una fuente poco profunda para que el gratín de queso cubra más superficie y se dore mejor.
  14. 14Nivelar la superficie
    La mezcla de espinacas extendida de forma uniforme en la fuente roja.

    Presiona suavemente y extiende la mezcla para que quede en una capa uniforme dentro de la fuente. Esto garantiza un horneado parejo y una base plana para el queso.

    Tip: Una superficie lisa ayuda a que los bordes no se sequen antes de que el centro esté bien caliente.
  15. 15Cubrir con mozzarella
    Queso mozzarella rallado esparcido sobre las espinacas en la fuente roja.

    Esparce una capa generosa de queso mozzarella rallado sobre las espinacas. Distribúyelo bien por toda la superficie para crear una costra de queso perfecta.

    Tip: Si quieres un toque más gourmet, puedes mezclar la mozzarella con un poco de queso parmesano rallado.
  16. 16Hornear y gratinar
    Manos con guantes metiendo la fuente roja en el horno precalentado.

    Introduce la fuente en el horno precalentado a 180°C durante unos 8 minutos. Hornea hasta que el queso esté fundido, burbujeante y dorado. Sirve inmediatamente.

    Tip: Vigila el horno en los últimos minutos para que el queso se dore exactamente como a ti te gusta.

Conservación y Preparación Anticipada

Refrigeración
3 días
Guardar en un recipiente hermético. Ten en cuenta que la costra de queso perderá su textura crujiente al enfriarse.
Congelador
Hasta 1 mes
Se recomienda congelar antes de hornear. Descongela en la nevera, añade el queso fresco y hornea al momento.
Recalentado
10–15 min
Calienta en el horno a 160°C hasta que burbujee, o usa el microondas en intervalos cortos de 30 segundos.

Quemar Calorías

Caminata rápida
~55 minutos a un ritmo constante (~5 kmh).
Yoga caminando
~1 hora 15 minutos de caminata consciente y yoga.
Ciclismo recreativo
~45 minutos de paseo relajado (~15 kmh).

Preguntas Frecuentes

Esto ocurre casi siempre porque las espinacas no se escurrieron bien tras blanquearlas. Es fundamental apretarlas con fuerza para eliminar toda la humedad posible antes de unirlas a la salsa.
Sin duda. Las espinacas congeladas ya vienen picadas y ahorran tiempo. Solo asegúrate de descongelarlas por completo y escurrirlas muy bien, tal como harías con las frescas.
La clave es verter la leche poco a poco en un hilo constante mientras bates con energía. Usar leche a temperatura ambiente también ayuda a que se integre más suavemente con el roux caliente.
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