Pizza Casera de Pollo estilo Orleans
Champiñones
Olvídate de pedir a domicilio con esta increíble pizza casera de pollo y champiñones. Su masa de alta hidratación y el sabroso pollo marinado al estilo Orleans garantizan un bocado perfecto.
Preparar pizza en casa te da el control absoluto sobre la masa y los ingredientes. Esta receta utiliza una técnica de alta hidratación sin amasado —basada en pliegues a intervalos para desarrollar el gluten— logrando una base crujiente por fuera y muy ligera por dentro. El toque salado y ligeramente dulce de la marinada estilo Orleans hace que el pollo quede tierno y lleno de sabor, complementando a la perfección los champiñones y la irresistible mozzarella fundida.
Ingredientes
- 1 whole muslo de pollo deshuesado, cortado en trozos
- 1 tbsp marinada al estilo Orleans
- 1 tbsp salsa de soja clara
- 1 tbsp vino para cocinar
- 2 slices jengibre fresco
- 1 stalk cebolleta, cortada en trozos
- 150 g harina de fuerza
- 105 g agua
- 8 g aceite de oliva o aceite de maíz
- 5 g azúcar blanco
- 4.5 g levadura fresca
- 2 g sal (y un poco más al gusto para los ingredientes)
- 1 cup champiñones blancos, laminados
- 12 cup pimiento verde, en tiras
- 14 cup cebolla roja, en aros
- 12 cup salsa para pizza o kétchup
- 2 cups queso mozzarella rallado
- to taste pimienta negra
- for dusting harina de maíz o sémola
Instrucciones
- 1Condimentar el pollo

Pon los trozos de muslo de pollo en un bol. Añade la cebolleta, el jengibre en rodajas, el vino para cocinar, la salsa de soja clara y una pizca de sal para crear la base del marinado.
Tip: Utilizar carne de muslo en lugar de pechuga garantiza que el pollo quede tierno y jugoso tras el horneado. - 2Marinar el pollo

Vierte el adobo estilo Orleans sobre el pollo condimentado. Usa un guante para mezclar todo bien hasta que la carne esté completamente cubierta. Tapa el bol con film transparente y guárdalo en la nevera para que los sabores se integren mientras preparas la masa.
Tip: Dejar marinar el pollo al menos 30 minutos en el frigorífico potenciará muchísimo el sabor de la pizza. - 3Mezclar la masa de pizza

En un bol de cristal, combina el agua con el aceite de oliva, la sal, el azúcar y la levadura fresca. Incorpora la harina de fuerza y remueve bien con una espátula de silicona hasta que no quede harina seca. Cubre la masa húmeda con film y déjala reposar.
Tip: Al tener una alta proporción de agua, esta masa es muy pegajosa. Es mejor removerla con una espátula en lugar de amasarla a mano. - 4Plegar la masa

Dado que es una masa de alta hidratación, no la amasaremos de forma tradicional. Déjala reposar 15 minutos, mójate las manos con un poco de agua para evitar que se pegue, y estira suavemente los bordes hacia arriba, doblándolos hacia el centro. Repite este pliegue 3 o 4 veces alrededor de la masa.
Tip: Si hace mucho calor, puedes dejar reposar la masa en la nevera para ralentizar la fermentación durante los periodos de pliegue. - 5Comprobar la membrana del gluten

Repite el proceso de reposo de 15 minutos y pliegues por un total de tres veces. Para el tercer pliegue, la red de gluten se habrá desarrollado notablemente. Deberías poder estirar un trocito de masa hasta formar una membrana fina y casi transparente sin que se rompa, lo que asegurará una base de pizza esponjosa y elástica.
Tip: Una vez la masa alcance este punto, dale forma de bola y déjala fermentar hasta que duplique su volumen. - 6Añadir el pollo a la sartén

Calienta un poco de aceite en una sartén a fuego medio. Cuando el aceite esté bien caliente, añade los trozos de pollo marinado y repártelos en una sola capa para que comiencen a cocinarse.
Tip: Asegúrate de que la sartén esté bien caliente para que la carne se dore correctamente en lugar de hervirse en sus propios jugos. - 7Dorar el pollo

Remueve el pollo con frecuencia hasta que esté totalmente hecho por dentro y bien dorado por fuera. Añade un toque de pimienta negra para realzar el sabor, retira la carne de la sartén y resérvala.
Tip: Cocina siempre las carnes crudas antes de añadirlas a la pizza. El breve tiempo de horneado solo sirve para fundir el queso y tostar la base, no para cocinar pollo crudo de forma segura. - 8Saltear los champiñones

En esa misma sartén, añade los champiñones laminados. Salpimiéntalos al gusto y saltéalos con la espátula hasta que se ablanden y suelten el agua. Cuando estén tiernos, apaga el fuego y resérvalos.
Tip: Cocinar previamente los champiñones es fundamental para eliminar el exceso de humedad, evitando así que suelten líquido en el horno y ablanden la base de la pizza. - 9Reposar la masa fermentada

Cuando la masa haya completado su primera fermentación y duplicado su volumen, pásala con cuidado a un tapete de silicona o a la mesa de trabajo ligeramente enharinada con sémola de maíz. Deja reposar la bola otros 15 minutos antes de darle forma, lo que relajará el gluten y facilitará el estirado.
Tip: Espolvorear sémola o harina de maíz en lugar de harina de trigo común le da a la base una textura rústica y auténtica, y evita que se pegue. - 10Dar forma a la base

Tras el reposo, espolvorea generosamente la superficie de trabajo con sémola de maíz. Usa las yemas de los dedos para presionar suavemente la masa desde el centro hacia afuera, formando un círculo de unos 20 cm. Asegúrate de dejar un borde ligeramente más grueso para formar la corteza o cornicione.
Tip: Al presionar desde el centro hacia los bordes empujas el gas de la fermentación hacia el exterior, creando una corteza hermosa, hueca y esponjosa al hornearse. - 11Pinchar la base de la pizza

Pasa la base ya estirada a una bandeja de horno. Con un tenedor, haz varios agujeritos por toda la zona plana central de la masa. Este paso evitará que el centro se infle como un globo gigante durante el horneado.
Tip: No pinches el borde exterior; queremos que esa zona suba, se vuelva crujiente y quede llena de aire. - 12Extender la salsa de tomate

Con la masa formada y pinchada en la bandeja, pon una buena cantidad de salsa de pizza casera (o kétchup) en el centro. Usa la parte posterior de la cuchara para extenderla en círculos de manera uniforme, dejando limpio el borde grueso exterior.
Tip: No sobrecargues el centro con demasiada salsa o la masa quedará húmeda y blanda. Lo ideal es una capa fina y uniforme. - 13Añadir la primera capa de queso

Una vez bien extendida la salsa, esparce uniformemente una primera capa de mozzarella rallada por encima. Esta base de queso actuará como un delicioso aglutinante para que el pollo y los champiñones se adhieran bien a la masa.
Tip: Mantén esta primera capa de queso relativamente ligera, ya que añadiremos una capa final más abundante sobre los demás ingredientes antes de hornear. - 14Añadir los ingredientes principales

Con la salsa y la primera capa de queso listas, distribuye los trozos de muslo de pollo cocinado por toda la pizza. Haz lo mismo con las láminas de champiñones salteados. Un buen reparto garantiza que cada porción tenga el equilibrio perfecto de carne y champiñones.
Tip: Colocar la carne y los champiñones directamente sobre el queso base ayuda a que se integren y no se caigan de la porción al morderla. - 15Añadir las verduras frescas

Reparte los aros de cebolla roja fresca y el pimiento verde por encima del pollo y los champiñones. Estas verduras crudas se asarán a la perfección en el horno, aportando color, un toque crujiente y un contraste dulce ideal para la rica mezcla de carne y queso.
Tip: Corta las verduras más bien finas para que se cocinen rápido con el calor intenso del horno sin llegar a quemarse. - 16Terminar con el toque final de queso

Corona tu completísima pizza con una capa final y muy generosa de queso mozzarella rallado. Esta capa superior se fundirá y abrazará todos los ingredientes, creando esos irresistibles hilos de queso al sacar la pizza del horno. Hornea a 230°C (445°F) entre 12 y 13 minutos, hasta que la masa esté crujiente y el queso burbujee dorado.
Tip: Para obtener el mejor sabor y fundido, compra un taco de mozzarella entera y rállalo tú mismo en lugar de usar queso en bolsa, que suele llevar agentes antiapelmazantes.