Pizza auténtica de jamón italiano
rúcula (Pizza Prosciutto e Rucola)
Disfruta del equilibrio entre el prosciutto salado, la rúcula y el parmesano sobre una masa fina artesanal de fermentación natural, un clásico italiano ligero.
La pizza de jamón italiano y rúcula es un clásico moderno que destaca por el contraste entre una base caliente y crujiente y unos ingredientes frescos y fríos. Conocida en Italia como Pizza Prosciutto e Rucola, este plato combina una masa de fermentación natural con rúcula rica en nutrientes y jamón curado. Es una opción sofisticada pero sencilla que equilibra a la perfección sabor y ligereza.
Ingredientes
- 1 portion masa de pizza de fermentación natural
- 100 g salsa de tomate
- 120 g queso mozzarella rallado
- 10-12 aceitunas negras enteras
- 1 tbsp aceite de oliva virgen extra
- 50 g rúcula fresca
- 6 slices prosciutto di Parma
- 30 g virutas de queso parmesano
- to taste harina para espolvorear
Instrucciones
- 1Dar forma a la masa

Coloca la bola de masa de fermentación natural sobre una superficie bien enharinada. Presiona con los dedos para empezar a estirarla, asegurándote de que quede bien cubierta para evitar que se pegue mientras conserva su textura esponjosa.
Tip: No presiones demasiado los bordes si buscas una corteza más alta y aireada; concéntrate primero en el centro. - 2Estirar la masa fina

Con la ayuda de un rodillo, estira la masa hasta obtener un círculo grande y uniforme. Esta técnica es clave para lograr la masa fina y ligera característica de la pizza artesanal italiana tradicional.
Tip: Estira desde el centro hacia afuera en distintas direcciones para mantener el círculo simétrico y un grosor uniforme. - 3Terminar de estirar a mano

Levanta la masa y usa las manos para girarla y estirarla suavemente. Este estirado manual ayuda a conseguir la finura deseada y desarrolla el gluten para mejorar la textura tras el horneado.
Tip: Usa el dorso de las manos y los nudillos para estirar la masa y evitar romperla con las yemas de los dedos. - 4Extender la salsa de tomate

Sirve una porción de salsa de tomate en el centro de la masa. Usa un esparcidor o el dorso de una cuchara para distribuirla uniformemente por toda la superficie, dejando un pequeño borde libre para la corteza.
Tip: Evita poner demasiada salsa en el centro, ya que el exceso de humedad puede ablandar la masa fina durante el horneado. - 5Añadir el queso y las aceitunas

Espolvorea el queso mozzarella rallado uniformemente sobre la salsa de tomate. Distribuye varias aceitunas negras enteras por toda la pizza para aportar toques salados que contrasten con el jamón.
Tip: Reparte bien las aceitunas para que cada porción tenga al menos una pieza. - 6Añadir un chorrito de aceite de oliva

Termina la preparación virtiendo un hilo de aceite de oliva virgen extra sobre el queso y los ingredientes. Esto aporta un aroma intenso y ayuda a que todo se hornee a la perfección.
Tip: Un movimiento rápido en espiral desde el centro hacia afuera garantiza una cobertura uniforme sin empapar la masa. - 7Hornear la pizza

Desliza la pizza sobre la piedra precalentada de un horno profesional. Hornea a alta temperatura hasta que la masa esté dorada y el queso burbujee derretido. La base de piedra proporciona un calor intenso y uniforme que garantiza un fondo perfectamente crujiente.
Tip: Un horno de piedra recrea el ambiente de un horno de leña tradicional, algo fundamental para conseguir la textura auténtica de una pizza fina. - 8Cortar en porciones

Cuando la pizza esté perfectamente horneada, retírala del horno y colócala sobre una superficie de corte limpia. Usa un cortapizzas para dividirla en seis triángulos iguales, asegurando un reparto equilibrado de ingredientes.
Tip: Corta la pizza mientras esté bien caliente para que el rodillo se deslice fácilmente por el queso y la masa sin romperlos. - 9Cubrir con rúcula fresca

Coloca un buen puñado de hojas de rúcula, previamente lavadas y secas, sobre el centro de la pizza caliente. El calor residual de la masa ablandará ligeramente las hojas, liberando su aroma picante característico sin perder su textura fresca.
Tip: Asegúrate siempre de que la rúcula esté bien seca tras lavarla para evitar que la humedad arruine la textura crujiente de la masa. - 10Terminar con jamón y parmesano

Distribuye con cuidado las finas lonchas de prosciutto sobre el colchón de rúcula. Para terminar, esparce virutas de queso parmesano por encima, aportando un contraste salado y definido que completa el plato.
Tip: Coloca las lonchas de jamón de forma holgada y desenfadada para dar volumen y conseguir una presentación artesanal más apetitosa.