Pizza artesanal
flores de calabaza y anchoas

Por CookFrames
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Disfruta del equilibrio perfecto entre lo salado y la delicada dulzura de las flores de calabaza. Una pizza de masa fermentada lenta con mozzarella fundida y el toque intenso de las anchoas.

↓ Los ingredientes ↓ Los pasos

Las flores de calabaza son un manjar de temporada muy apreciado en la cocina mediterránea, donde suelen disfrutarse rellenas o en tempura. En esta receta, se convierten en las protagonistas sobre una base de pizza rectangular, crujiente y aireada, elaborada con una masa de alta hidratación tipo poolish. Combinadas con el golpe salino de las anchoas y la cremosidad de la mozzarella fresca, los delicados pétalos amarillos se funden con el queso creando una porción elegante y perfectamente equilibrada.

Una porción de pizza de masa gruesa cubierta con mozzarella fundida, vibrantes flores de calabaza amarillas y filetes de anchoa.
Una porción de pizza de masa gruesa cubierta con mozzarella fundida, vibrantes flores de calabaza amarillas y filetes de anchoa.
Preparación30 mins
Cocción3 hr 5 mins
Total3 hr 35 mins
Porciones2 pizzas rectangulares
DificultadIntermedio
Calorías350 kcal

Ingredientes

Instrucciones

  1. 1Mezclar los ingredientes de la masa
    Una mano usando una espátula negra para mezclar harina y poolish en un recipiente transparente.

    Añade la harina y la sal al poolish que preparaste previamente. Con una espátula, mezcla bien todos los ingredientes hasta que no quede harina seca en el recipiente. La mezcla se verá pegajosa y húmeda en esta etapa.

    Tip: El poolish es un prefermento que aporta un sabor complejo y una textura muy aireada al borde de la pizza.
  2. 2Amasar la masa húmeda
    Manos con guantes negros amasando una masa de pizza húmeda sobre una tabla blanca.

    Aplica un poco de aceite de oliva sobre una superficie limpia y vuelca la masa. Al ser una masa de alta hidratación, úntate las manos con aceite para evitar que se pegue. Amasa tirando y doblando la masa hasta que empiece a tomar cuerpo, luego cúbrela y déjala reposar 20 minutos.

    Tip: Estirar y doblar la masa en lugar de presionarla de forma tradicional es la mejor manera de manejar masas muy hidratadas.
  3. 3Formar una bola suave
    Manos con guantes dando forma a una bola de masa de pizza suave y redonda sobre una tabla blanca.

    Tras el breve reposo, aplica un poco más de aceite en tus manos y en la tabla. Desliza la masa por la superficie metiendo los bordes hacia abajo para crear tensión superficial. La masa se volverá lisa, elástica y muy suave al tacto.

    Tip: Arrastrar la masa crea tensión en la capa exterior, lo que ayuda a que mantenga una forma redondeada durante la fermentación.
  4. 4Estiramiento y plegado
    Manos levantando y estirando el centro de una masa de pizza hacia arriba dentro de un bol de cristal.

    Pasa la masa a un bol aceitado, tápalo y deja reposar una hora. Una vez reposada, realiza un pliegue levantando la masa suavemente desde el centro hacia arriba y dejándola caer sobre sí misma. Repite esta acción tres o cuatro veces.

    Tip: Esta técnica de stretch and fold fortalece la red de gluten, asegurando que la pizza tenga una buena estructura y mordida.
  5. 5Dividir la masa
    Manos dividiendo una bola de masa grande y aireada en dos mitades iguales sobre una tabla blanca.

    Tapa el bol de nuevo y deja fermentar por otra hora. Con cuidado, lleva la masa a la superficie de trabajo, manejándola con delicadeza para no romper las burbujas de aire. Divide la masa en dos porciones iguales.

    Tip: Intenta no desgasificar la masa al cortarla; esos gases atrapados son los que crearán el interior aireado tras el horneado.
  6. 6Formar los bollos finales
    Manos dando forma a una pieza de masa de pizza elástica para formar una bola apretada.

    Toma una de las porciones y ruédala suavemente entre tus manos para formar una bola redonda y firme. Notarás que la masa está muy elástica y llena de burbujas. Coloca los bollos en bandejas de horno en un lugar resguardado para un reposo final de 30 minutos.

    Tip: Una piel exterior tensa en los bollos finales hará que estirarlos para formar la base de la pizza sea mucho más sencillo.
  7. 7Limpiar las flores de calabaza
    Manos usando un cuchillo pequeño para quitar el tallo de una flor de calabaza amarilla fresca.

    Con un cuchillo pequeño, corta con cuidado los tallos duros de las flores. Quitar la base y las partes verdes laterales hace que las flores sean mucho más tiernas y agradables al comerlas en la pizza.

    Tip: Sé extremadamente delicado al manipular las flores, ya que los pétalos se dañan y rompen con mucha facilidad.
  8. 8Abrir las flores
    Manos sosteniendo una flor de calabaza y haciendo un corte longitudinal para abrirla.

    Sujeta cada flor limpia y haz un corte longitudinal suave para abrirla. Esto expone la cavidad interior, permitiéndote retirar fácilmente los estambres centrales y cualquier resto de polen.

    Tip: Se recomienda quitar los estambres, ya que a veces pueden aportar un sabor amargo innecesario al plato final.
  9. 9Enjuagar las flores
    Una mano sosteniendo una flor de calabaza bajo un chorro de agua suave en el fregadero.

    Después de quitar tallos y estambres, enjuaga cada flor bajo un chorro de agua muy suave. Esto asegura que cualquier residuo de tierra o polen se elimine por completo antes de cocinar.

    Tip: Lava con suma delicadeza; los pétalos son frágiles y pueden romperse si la presión del agua es muy fuerte.
  10. 10Estirar la masa de pizza
    Manos presionando y estirando la masa de pizza sobre una bandeja de horno con papel vegetal.

    Cuando la masa haya fermentado, pásala a una bandeja con papel de horno. Con las manos aceitadas, presiona y estira suavemente desde el centro hacia afuera hasta cubrir la superficie de la bandeja de forma uniforme.

    Tip: Aceita bien tus manos. Si la masa se encoge, déjala reposar 5 minutos para que el gluten se relaje antes de intentar estirarla de nuevo.
  11. 11Pinchar la masa
    Mano con guante usando un tenedor para pinchar la superficie de la masa de pizza extendida.

    Usa un tenedor para pinchar toda la superficie de la base de pizza de manera uniforme. Este proceso permite que el vapor escape y evita que se formen grandes burbujas de aire irregulares durante el horneado.

    Tip: Asegúrate de pinchar bien toda la masa, pero evita presionar tan fuerte que llegues a romper el papel de horno inferior.
  12. 12Pre-hornear la base
    Una mano introduciendo la bandeja con la masa de pizza en un horno precalentado.

    Introduce la bandeja en el horno precalentado a 230°C (445°F). Hornea la masa sola durante 8 minutos para asentar su estructura. Este paso garantiza que la base quede firme y crujiente en lugar de ablandarse con los ingredientes.

    Tip: El pre-horneado es esencial para una base resistente, especialmente cuando usamos ingredientes húmedos como flores frescas y queso fundido.
  13. 13Añadir la primera capa de queso
    Manos colocando trozos de mozzarella fresca sobre la masa de pizza pre-horneada.

    Saca la base del horno. Corta o corta con las manos la mozzarella fresca en trozos y distribúyelos por la superficie. Esta capa inicial se fundirá directamente sobre la masa caliente, creando una base cremosa para los demás ingredientes.

    Tip: Trocear la mozzarella a mano en lugar de rallarla crea bolsas irregulares de queso fundido que mejoran la textura final.
  14. 14Colocar las flores de calabaza
    Mano colocando flores de calabaza abiertas sobre la base de pizza con mozzarella.

    Coloca las flores de calabaza abiertas y limpias sobre la pizza. Disponlas de forma que los pétalos cubran generosamente la capa de mozzarella, asegurando que haya sabor a flor en cada bocado.

    Tip: Extiende las flores lo más planas posible para que se asen de forma uniforme y no se amontonen en el horno.
  15. 15Añadir las anchoas
    Mano colocando filetes de anchoa sobre las flores de calabaza en la pizza.

    Distribuye los filetes de anchoa de manera uniforme sobre el lecho de flores. El sabor intenso y salado de la anchoa proporcionará un contraste delicioso con el gusto suave y dulzón de la flor de calabaza.

    Tip: Si las anchoas son muy grandes, puedes trocearlas para que el sabor se reparta mejor por toda la pizza.
  16. 16Sazonar y hornear
    Mano usando un molinillo de pimienta sobre la pizza montada con flores, anchoas y mozzarella.

    Añade otra capa ligera de mozzarella sobre las flores y anchoas. Sazona con pimienta negra y un chorrito de aceite de oliva. Hornea de nuevo entre 8 y 10 minutos hasta que el queso burbujee y los bordes estén dorados.

    Tip: El chorrito de aceite de oliva final ayuda a proteger los delicados pétalos de las flores para que no se quemen con el calor fuerte.

Conservación y Recalentamiento

Refrigeradora
Hasta 2 días
Guarda las porciones sobrantes en un recipiente hermético o envueltas en papel de aluminio.
Recalentamiento
5–8 min
Recalienta en horno a 200°C o en freidora de aire hasta que la base esté crujiente y el queso burbujee. Evita el microondas para que no se ablande.

Quemar Calorías

Caminata Yoga
~1 hora 35 minutos de caminata consciente.
Ciclismo Recreativo
~55 minutos a ritmo tranquilo (~15 kmh).
Running
~35 minutos de trote suave (~8 kmh).

Preguntas Frecuentes

Sí, las flores de calabacín son prácticamente idénticas en sabor y textura, por lo que son un sustituto perfecto para esta receta.
Como la mozzarella fresca y las flores sueltan humedad al cocinarse, pre-hornear la masa le da firmeza. Esto asegura que la pizza quede crujiente por debajo y no se humedezca demasiado.
Es un prefermento con mucha hidratación hecho de harina, agua y una pizca de levadura. Prepararlo la noche anterior aporta una complejidad de sabor increíble y ayuda a crear esos grandes alvéolos en la masa.
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