Pizza Casera de Pesto
Margarita
Una pizza de dos sabores que combina una base vibrante de pesto de albahaca casero y un acabado clásico de Margarita, horneada a la perfección con una corteza dorada.
Combinando dos estilos de pizza muy queridos en uno solo, esta receta une el aromático pesto de albahaca con queso fundido y hierbas frescas. La masa logra un equilibrio ideal entre lo crujiente y lo tierno, ofreciendo una alternativa casera deliciosa y perfecta para cualquier noche de antojo.
Ingredientes
- 500 g harina de trigo
- 320 ml agua tibia
- 7 g levadura seca activa
- 1 tsp azúcar
- 2 tbsp aceite de oliva
- 150 g queso mozzarella rallado
- 4 tbsp salsa pesto de albahaca
- 100 g salsa de tomate
- to taste hojas de albahaca fresca
- optional romero fresco
Instrucciones
- 1Preparar la base de agua

Vierte el agua tibia en un tazón de vidrio transparente. Esta agua servirá como base para disolver el azúcar y activar la levadura, poniendo en marcha el proceso de fermentación de la masa.
Tip: Usa siempre agua tibia; el agua demasiado caliente matará la levadura, mientras que el agua fría ralentizará significativamente el proceso de activación. - 2Añadir la levadura

Espolvorea la levadura directamente en el recipiente con agua para comenzar el proceso de activación.
Tip: Deja reposar durante un minuto para que se disuelva ligeramente antes de incorporar los demás ingredientes secos. - 3Incorporar la harina

Vierte la harina desde un recipiente hacia el bol de cristal que contiene la mezcla líquida.
Tip: Añade la harina poco a poco para evitar que se formen grumos y asegurar una hidratación uniforme de la masa. - 4Añadir aceite de oliva

Vierte un chorrito de aceite de oliva sobre la superficie de la mezcla de harina y agua dentro del bol.
Tip: El aceite de oliva aporta sabor y ayuda a crear una textura de masa tierna y muy flexible. - 5Mezclar los ingredientes de la masa

Combina todos los ingredientes dentro del bol hasta que no quede harina seca y se forme una masa uniforme.
Tip: Mezcla muy bien para asegurarte de que todas las bolsas de harina se hidraten por completo antes de empezar a amasar. - 6Amasar la masa

Amasa la mezcla suavemente dentro del recipiente de vidrio hasta que desarrolle elasticidad y adquiera una superficie lisa.
Tip: El amasado ayuda a desarrollar la estructura del gluten, lo que le dará a la corteza de la pizza su característica textura masticable. - 7Estirar y plegar la masa

Una vez que la masa haya reposado y fermentado, introduce la mano en el bol para estirarla suavemente y doblarla sobre sí misma. Esta técnica ayuda a alinear las hebras de gluten, creando estructura para lograr una corteza aireada.
Tip: Humedécete ligeramente la mano con agua antes de tocar la masa para evitar que la mezcla, al estar muy hidratada, se te pegue a los dedos. - 8Comprobar la elasticidad de la masa

Levanta una porción de la masa desde el plato para comprobar su elasticidad. Una masa completamente desarrollada y bien fermentada se estirará considerablemente sin romperse, lo que indica que la red de gluten es fuerte.
Tip: Si la masa se retrae rápidamente o se rompe con facilidad al tirar de ella, necesita más tiempo de reposo para permitir que el gluten se relaje. - 9Montar la pizza

Estira la masa preparada sobre una bandeja para hornear y extiende una capa uniforme de salsa de tomate sobre la superficie. Coloca los ingredientes que desees, como salchicha y albahaca fresca, y termina esparciendo una cantidad generosa de queso rallado.
Tip: Deja un borde limpio y sin salsa alrededor de la masa para que la corteza pueda inflarse y dorarse adecuadamente durante el horneado. - 10Hornear la pizza

Transfiere con mucho cuidado la pizza ya montada a un horno precalentado a máxima potencia. Hornea hasta que el queso esté completamente derretido y burbujeante, y los bordes de la masa adquieran un color dorado tostado.
Tip: Precalienta el horno a su temperatura más alta durante al menos 30 minutos antes de hornear para conseguir una masa crujiente digna de la mejor pizzería.