Costillas de cerdo asadas a la sal
pimienta crujientes (con toque de ajo)
Aprende a preparar unas costillas asadas doradas y suculentas sin freír. Limpias con maicena y cocinadas al vapor en el horno, quedan jugosas y tiernas.
Las costillas a la sal y pimienta son un clásico indispensable de la cocina casera cantonesa, tradicionalmente fritas para lograr su toque crujiente. Esta versión saludable al horno utiliza una técnica especial de lavado con maicena y asado al vapor que imita esa textura exterior crujiente manteniendo la carne increíblemente tierna. Con el gran aroma del ajo y el jengibre, estas costillas ofrecen una experiencia sabrosa y reconfortante, ideal para cualquier cocinero en casa.
Ingredientes
- 500 g costillas de cerdo de corte recto
- 2 tbsp fécula de maíz (maicena)
- 2 tbsp salsa de soja clara
- 0.5 tbsp salsa de soja oscura
- 1 tbsp salsa de ostras
- to taste sal
- 1 tsp azúcar
- 4 slices rodajas de jengibre
- 1 tbsp ajo picado
- to taste pimienta negra
- 1 tbsp aceite de cocina
- optional sal y pimienta en polvo
- optional perejil seco
Instrucciones
- 1Selecciona costillas de cerdo de calidad

Comienza seleccionando costillas de cerdo de corte recto y alta calidad, preferibles por su tamaño uniforme y cocción homogénea. Coloca las costillas crudas en un recipiente mientras te preparas para el proceso de limpieza. Elegir piezas de corte recto asegura una presentación más profesional y una mejor textura al asarlas.
Tip: Busca costillas con una proporción constante de carne y grasa para asegurarte de que cada pieza se mantenga jugosa durante el horneado. - 2Añade maicena para la limpieza

Coloca las costillas de cerdo de corte recto en un tazón grande y añade una cucharada generosa de maicena. La maicena actúa como un agente de limpieza, ayudando a adherirse y eliminar la sangre residual y las impurezas de la superficie que causan olores no deseados.
Tip: Utilizar maicena para limpiar la carne es el secreto para lograr un sabor fresco y limpio sin tener que blanquear las costillas en agua hirviendo primero. - 3Lava bien las costillas

Enjuaga las costillas varias veces bajo un chorro de agua fría y limpia. Masajea la carne para asegurarte de que la maicena y las impurezas se eliminen por completó. Continúa con el proceso hasta que el agua salga clara y la carne tenga un aspecto limpio y pálido.
Tip: No apresures este paso; lavar las costillas hasta que el agua salga completamente limpia es esencial para eliminar cualquier olor fuerte. - 4Seca bien la carne

Pasa las costillas limpias a una fuente y usa toallas de papel absorbente de cocina para secar bien cada pieza. Eliminar toda la humedad de la superficie es un paso fundamental para garantizar que el marinado se adhiera correctamente y las costillas se asen bien en el horno.
Tip: Asegurarte de que las costillas estén completamente secas ayudará a que el exterior quede crujiente en lugar de tierno y húmedo durante el horneado. - 5Sazona con salsa de soja

Comienza el marinado vertiendo dos cucharadas de salsa de soja clara y media cucharada de salsa de soja oscura sobre las costillas. La salsa de soja clara aporta la salinidad esencial, mientras que la oscura proporciona un color caoba intenso durante el asado.
Tip: También puedes añadir una cucharada de salsa de ostras en esta etapa para obtener una mayor profundidad de sabor y umami. - 6Agrega los aromáticos y las especias

Añade rodajas de jengibre fresco y una cucharada de ajo picado a las costillas. Sazona con una pizca de sal, una cucharadita de azúcar y un toque de pimienta negra. Estos ingredientes aromáticos impregnarán la carne con un profundo sabor mientras se marina.
Tip: Utiliza siempre jengibre y ajo frescos en lugar de sus versiones en polvo para obtener una fragancia más vibrante y auténtica. - 7Añade maicena a las costillas

Añade una cucharada grande de maicena a las costillas de cerdo marinadas y mezcla todo muy bien. Esta capa ayuda a sellar la humedad y el sabor del marinado, garantizando que la carne se mantenga tierna y jugosa durante el proceso de asado.
Tip: Asegúrate de que cada costilla quede cubierta de manera uniforme con la maicena para evitar que se escapen los jugos en el horno. - 8Rocía con aceite de cocina

Rocía una cucharada de aceite de cocina sobre las costillas después de haber añadido la maicena. El aceite actúa como un conductor de calor, ayudando a que las costillas se doren de manera uniforme y evitando que la superficie se seque demasiado rápido durante el horneado.
Tip: Usa un aceite neutro con un alto punto de humo, como el de girasol o de maíz, para obtener los mejores resultados. - 9Distribuye las costillas en la bandeja de horno

Coloca las costillas marinadas en una bandeja para hornear, asegurándote de dejar suficiente espacio entre cada pieza. Una separación adecuada permite que el aire caliente circule alrededor de la carne, lo cual es clave para lograr un exterior crujiente y una cocción uniforme.
Tip: Usar una bandeja antiadherente de color dorado puede ayudar a mejorar la distribución del calor para obtener un acabado dorado más uniforme. - 10Añade agua para crear vapor

Vierte una taza de agua limpia en la bandeja inferior del horno antes de comenzar a hornear. El vapor resultante crea un ambiente húmedo que evita que las costillas se endurezcan, manteniendo la carne suculenta a medida que se derrite la grasa.
Tip: Crear un efecto de baño maría en el horno es un excelente truco profesional para ablandar cortes de carne más duros sin tener que hervirlos. - 11Programa la temperatura de asado

Ajusta el dial de control de tu horno a 180 degrees Celsius y programa el temporizador para un horneado inicial de 10 minutos. Esta primera etapa de asado es esencial para sellar la forma de las costillas y comenzar a derretir el exceso de grasa. Asegúrate de que el horno esté completamente precalentado para obtener resultados óptimos.
Tip: Usar una temperatura más baja en el primer horneado ayuda a evitar que el exterior se queme antes de que el interior empiece a cocinarse. - 12Voltea las costillas para una cocción uniforme

Después de los primeros 10 minutos de horneado, retira la bandeja y voltea con cuidado cada costilla. Voltearlas asegura que ambos lados de la carne se expongan al calor por igual, lo que ayuda a lograr un color marrón dorado uniforme. Este paso es clave para mantener la ternura de la carne por ambos lados.
Tip: Trabaja con rapidez mientras la bandeja esté fuera del horno para minimizar la pérdida de calor durante el proceso. - 13Aplica una capa ligera de aceite en spray

Una vez que hayas volteado las costillas, rocía una capa fina y uniforme de aceite de cocina sobre su superficie. Este toque extra de aceite actúa como conductor térmico, ayudando a que las costillas queden perfectamente crujientes y doradas durante la segunda etapa del horneado. También ayuda a sellar la humedad para que el interior se mantenga tierno.
Tip: Un pulverizador de aceite proporciona una capa mucho más fina y uniforme que un pincel, lo que evita que las costillas queden grasientas. - 14Asa hasta que estén doradas y burbujeantes

Vuelve a introducir la bandeja en el horno y asa durante otros 20 minutos hasta que las costillas estén bien doradas y burbujeantes. Al terminar, retíralas del horno e inmediatamente espolvorea con sal, pimienta y perejil seco mientras sigan calientes para asegurarte de que los condimentos se adhieran de forma correcta.
Tip: Colocar una bandeja con agua en el fondo del horno crea vapor, lo que mantiene las costillas húmedas mientras el exterior se vuelve crujiente.