Rigatoni clásico
salsa de tomate y queso recién rallado

Por CookFrames
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Disfruta de un reconfortante plato de rigatoni al dente con salsa de tomate y cebolla. Una receta sencilla coronada con una montaña de queso recién rallado.

↓ Los ingredientes ↓ Los pasos

Los rigatoni son la pasta ideal para las salsas de tomate espesas, ya que su interior hueco y sus estrías exteriores atrapan cada gota de sabor. Esta versión eleva unos ingredientes básicos de la despensa añadiendo cebolla salteada aromática y un sutil toque picante. El broche de oro con queso fresco rallado aporta un acabado cremoso y una textura espectacular que transformará esta receta sencilla en un plato digno de restaurante.

Pasta rigatoni perfectamente bañada en una vibrante salsa de tomate y cubierta con abundante queso recién rallado.
Pasta rigatoni perfectamente bañada en una vibrante salsa de tomate y cubierta con abundante queso recién rallado.
Preparación10 mins
Cocción25 mins
Total35 mins
Porciones1–2 porciones
DificultadFácil
Calorías550 kcal

Ingredientes

Instrucciones

  1. 1Hervir los rigatoni
    Una mano añadiendo pasta rigatoni de color amarillo a una olla de acero inoxidable con agua hirviendo sobre una placa de inducción.

    Añade la pasta rigatoni seca a una olla con agua hirviendo. Cocina la pasta durante aproximadamente 18 minutos hasta que alcance el punto de ternura que más te guste.

    Tip: Asegúrate de que el agua esté hirviendo a borbotones antes de echar la pasta para evitar que los tubos se peguen entre sí.
  2. 2Picar la cebolla
    Vista cenital de unas manos cortando una cebolla blanca en cubos pequeños con un cuchillo grande sobre una tabla de cortar blanca con mangos rojos.

    Toma una cebolla blanca fresca y pícala con cuidado en dados pequeños y uniformes sobre una tabla limpia. Esto garantizará que la cebolla se cocine de manera uniforme en la salsa.

    Tip: Usar un cuchillo de chef bien afilado te ayudará a conseguir cortes más limpios y a reducir la irritación en los ojos al picar.
  3. 3Sofreír la cebolla
    Cebolla picada en cubos mezclándose con una espátula roja en una sartén negra moteada sobre una estufa de gas.

    Calienta un poco de aceite en una sartén a fuego medio. Añade la cebolla picada y sofríbela removiendo frecuentemente con una espátula hasta que esté translúcida y desprenda su aroma.

    Tip: Mantén el fuego medio para evitar que la cebolla se dore demasiado rápido; buscamos que quede suave y aromática para la base.
  4. 4Añadir los copos de chile
    Copos de chile seco esparcidos sobre cebolla picada translúcida en una sartén negra.

    Condimenta la cebolla salteada espolvoreando una pizca de copos de chile seco en la sartén. Esto aportará un toque sutil de picante y profundidad a la base de la pasta.

    Tip: Ajusta la cantidad de chile según tu tolerancia al picante, u omítelo por completo si prefieres una salsa totalmente suave.
  5. 5Verter la salsa de tomate
    Una mano vertiendo salsa de tomate roja desde un frasco de vidrio hacia una sartén con cebolla sofrita y copos de chile.

    Añade la salsa de tomate espesa a la sartén junto con la cebolla sazonada. Viértela directamente desde el frasco y remueve bien para integrar todos los ingredientes en una salsa homogénea.

    Tip: Elige una salsa de tomate ya preparada que sea de buena calidad para asegurar el mejor sabor, ya que es el alma de este plato.
  6. 6Combinar la pasta con la salsa
    Tubos de pasta rigatoni cocida apilados sobre la salsa de tomate roja en una sartén negra, listos para mezclarse.

    Cuando los rigatoni estén listos y escurridos, agrégalos directamente a la sartén con la salsa de tomate hirviendo a fuego lento. Mezcla todo minuciosamente para asegurarte de que cada tubo quede bien cubierto.

    Tip: Añadir la pasta recién escurrida y caliente ayuda a que la salsa se adhiera de forma óptima a las estrías de los rigatoni.
  7. 7Sazonar con hierbas secas
    Una cantidad generosa de hojas de albahaca seca espolvoreadas sobre la pasta rigatoni con salsa de tomate dentro de una sartén negra.

    Una vez incorporada la pasta, espolvorea una cantidad generosa de albahaca seca sobre la mezcla. Usa una espátula para integrar la hierba con movimientos envolventes, distribuyéndola de manera uniforme para impregnar todo el plato con su aroma mientras termina de calentarse.

    Tip: Las hierbas secas tienen un sabor más concentrado que las frescas, así que empieza con una cantidad moderada y rectifica según tus preferencias.
  8. 8Mezclar y emulsionar
    Una cuchara de madera removiendo e integrando la pasta rigatoni en una espesa salsa de tomate roja dentro de una sartén negra humeante.

    Dale a la pasta un último remuevo en la sartén para garantizar que cada pieza de rigatoni esté perfectamente bañada por la salsa de tomate y las hierbas aromáticas.

    Tip: Este último paso en la sartén ayuda a que la salsa emulsione y se agarre mucho mejor a la pasta, logrando un acabado profesional de restaurante.
  9. 9Decorar con queso recién rallado
    Primer plano de una mano rallando un bloque de queso blanco sobre un plato cuadrado blanco lleno de pasta rigatoni con salsa roja.

    Pasa la pasta a un plato para servir y termínala rallando una buena cantidad de queso parmesano o pecorino fresco por encima. El calor residual fundirá ligeramente el queso logrando una cremosidad perfecta.

    Tip: Rallar el queso directamente de la cuña ofrece un sabor y una textura infinitamente superiores en comparación con el queso rallado de bolsa.

Conservación y recalentado

Refrigeración
3 días
Guarda la pasta en un recipiente hermético. Dado que absorberá parte de la salsa con las horas, añade un chorrito de agua al recalentarla.
Recalentado
3–5 min
Calienta en una sartén a fuego medio o en el microondas hasta que evapore vapor, añadiendo un poco más de salsa o agua para soltar los fideos.

Quemar Calorías

Correr
~55 minutos a un ritmo constante (~10 km/h).
Ciclismo recreativo
~1 hora y 30 minutos de paseo escénico (~15 km/h).
Zumba
~1 hora y 15 minutos de baile de alta energía.

Preguntas Frecuentes

Los rigatoni son un tipo de pasta gruesa y robusta que requiere más tiempo de cocción que las variedades finas para lograr una textura al dente sin quedar duros en el centro.
¡Por supuesto! Si prefieres usar albahaca fresca, agrégala justo al final, después de mezclar la pasta con la salsa, para conservar su color brillante y su aroma delicado.
Los quesos curados de pasta dura como el parmesano, el grana padano o el pecorino romano son ideales, ya que su perfil salado y con notas de frutos secos equilibra perfectamente la acidez del tomate.
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