Pasta Gratinada
Tomate, Carne y Queso Fundido
Disfruta de esta deliciosa pasta al horno con macarrones bañados en una sabrosa salsa de carne y tomate, terminada con una capa crujiente de mozzarella dorada.
La pasta al horno es el plato reconfortante por excelencia, amado por su mezcla de salsa sustanciosa y queso derretido. Esta receta logra un sabor profundo al saltear carne magra con tomates frescos antes del toque final en el horno. Es una comida perfecta para compartir, donde cada bocado garantiza ese irresistible hilo de queso fundido que a todos nos encanta.
Ingredientes
- 250 g pasta de coditos seca
- 2 medium tomates rojos frescos
- 200 g carne magra (cerdo o ternera)
- 12 cebolla blanca
- 1 handful perejil fresco
- 1 tbsp aceite de oliva
- 2 tbsp kétchup
- 150 g queso mozzarella rallado
- to taste sal
- to taste pimienta negra
- optional hierbas secas
Instrucciones
- 1Cocer la pasta

Lleva una olla con abundante agua a ebullición y vierte con cuidado la pasta de coditos. Este tipo de pasta tiene una textura elástica ideal que aguanta perfectamente el proceso de horneado. Cocina durante unos 10 minutos.
Tip: Añade una buena pizca de sal al agua antes de echar la pasta para que se sazone bien desde el interior. - 2Escurrir la pasta

Cuando la pasta esté tierna y haya crecido tras 10 minutos de cocción, usa una espumadera para retirarla del agua. Pásala a un bol y resérvala mientras preparas el resto de los ingredientes.
Tip: No enjuagues la pasta con agua fría; el almidón natural de la superficie ayudará a que la salsa de tomate y el queso se adhieran mucho mejor. - 3Cortar los tomates

Corta los tomates frescos en cubos pequeños y uniformes. El uso de tomates naturales aporta un dulzor y una acidez vibrantes al plato. Si lo prefieres, puedes usar tomate troceado en conserva para obtener una base de salsa más densa.
Tip: Asegúrate de que el cuchillo esté bien afilado para cortar la piel del tomate limpiamente sin aplastar la pulpa. - 4Trocear la carne

Corta la carne magra en tiras finas o dados pequeños. Esto le dará a la pasta una textura contundente y deliciosa. Esta receta es muy personalizable, así que no dudes en usar bacon o gambas si prefieres otro tipo de proteína.
Tip: Cortar la carne en sentido contrario a la fibra garantiza que los trozos queden tiernos tras el salteado y el posterior horneado. - 5Picar los aromáticos

Pica finamente el perejil fresco en tu tabla de cortar. Esta hierba, junto con la cebolla picada, servirá como base aromática para realzar el sabor de la salsa de carne y tomate.
Tip: Seca bien las hojas de perejil antes de picarlas para evitar que se oxiden o se conviertan en una pasta húmeda sobre la tabla. - 6Calentar la sartén

Con los ingredientes listos, calienta una sartén de hierro fundido a fuego medio. Añade un chorrito de aceite de oliva y deja que se caliente bien antes de empezar a cocinar la carne.
Tip: Sabrás que el aceite está en su punto cuando empiece a brillar y a moverse con fluidez por la superficie de la sartén. - 7Cocinar la carne

Añade la carne troceada a la sartén caliente y remueve continuamente con las pinzas hasta que esté aromática y el exterior empiece a dorarse ligeramente.
Tip: Es fundamental que la sartén y el aceite estén bien calientes para sellar la carne rápidamente y mantener todos sus jugos. - 8Añadir la cebolla

Cuando la carne esté dorada, incorpora la cebolla blanca picada a la sartén. Sigue salteando para integrar bien los ingredientes y que la cebolla se impregne del sabor de la carne.
Tip: Cocina la cebolla hasta que esté tierna y translúcida para crear una base de sabor más dulce y melosa. - 9Incorporar los tomates

Una vez que la cebolla esté blanda, añade los tomates troceados a la sartén con la carne y la cebolla. Remueve bien todo el conjunto a fuego medio.
Tip: Si no tienes tomates frescos a mano, el tomate triturado en conserva es un sustituto excelente y muy práctico para esta receta. - 10Reducir la salsa

Sigue removiendo la mezcla a fuego medio. Deja que los tomates se cocinen y se deshagan poco a poco, soltando sus jugos naturales hasta formar una salsa rica y espesa.
Tip: La paciencia es clave en este paso; permite que el tomate se rompa por completo para que la salsa espese de forma natural sin quedar aguada. - 11Añadir el kétchup

Para intensificar el color y añadir un toque sutil de dulzor, incorpora dos cucharadas grandes de kétchup. Mézclalo bien con la salsa hirviendo para unificar los sabores.
Tip: El kétchup aporta un sabor concentrado a tomate y un punto de acidez que equilibra perfectamente la intensidad de la carne. - 12Sazonar la salsa

Finalmente, sazona la salsa de carne con una pizca de sal y pimienta negra recién molida al gusto. Remueve por última vez para asegurar que los condimentos se distribuyan uniformemente.
Tip: Prueba siempre la salsa después de sazonar y ajusta el punto de sal antes de añadir la pasta a la sartén. - 13Integrar la pasta

Cuando la salsa de tomate y carne esté lista, añade la pasta cocida directamente a la sartén. La pasta caliente empezará a absorber de inmediato los sabores de la salsa.
Tip: Asegúrate de que la pasta esté muy bien escurrida para no diluir la consistencia cremosa de la salsa de tomate. - 14Mezclar bien

Usa unas pinzas o una espátula para integrar bien la pasta con la salsa. Remueve varias veces hasta que cada codito de pasta esté completamente cubierto por la salsa de carne.
Tip: Mezcla con movimientos suaves para que la pasta mantenga su forma y su textura elástica sin romperse. - 15Cubrir con mozzarella

Esparce una capa generosa de queso mozzarella rallado uniformemente sobre la pasta. Puedes añadir un poco de hierbas secas sobre el queso para potenciar el aroma antes de meterlo al horno.
Tip: Para conseguir un mejor gratinado y que el queso se estire más, ralla un bloque de mozzarella fresca en lugar de comprar el queso ya rallado. - 16Hornear y gratinar

Introduce con cuidado la sartén de hierro en el horno. Hornea a 200°C durante unos 20 minutos con calor arriba y abajo hasta que el queso esté completamente fundido y dorado.
Tip: Vigila la pasta durante los últimos minutos de horneado para que el queso adquiera un precioso color dorado sin llegar a quemarse.